Echamos abundante aceite en la sartén, esperamos a que tenga buena temperatura, una forma de saberlo es por el aspecto y el
olor del aceite de oliva cuando esta caliente; pero ojo sin quemarlo. Si no eres capaz de coger el punto, echamos una miga de pan en la sartén y
vemos que pasa, si la miga se fríe esta listo.
Si acertamos con la temperatura los huevos tendran puntilla. En la foto uno tiene puntilla y el otro no.
Huevos
Ya tenemos el huevo a mano y con un golpe seco sobre el canto de la sartén lo rompemos y con las dos manos terminamos de
abrirlo y vaciamos el contenido en el aceite. Si al hacer esto parte del huevo cae fuera eres más torpe de lo normal, pero no te
preocupes, sigue leyendo.
Ponemos el huevo en la palma de la mano y con un cuchillo le damos un golpe seco, a continuación vaciamos el contenido en un plato,
observamos el resultado, si hay cáscaras de huevo las quitamos y vaciamos el huevo en la sarten.
Los virtuosos hacen todo con una mano, pero estos no leerán nunca esta receta.
Cuando el huevo esta en la sartén, puede que salte aceite. No escapes, tranquilo es normal, no hay peligro, no es una excusa para
abandonar, lo vas a conseguir.
Sal
Al gusto, o nada.
Espumadera
A continuación con la espumadera desplazamos un poco el huevo, para comprobar que no se pega a la sartén, si se pega tiramos con la sartén.
Esta si es una excusa para no seguir.
Cuchara
Con mucho cuidado cojemos aceite y bañamos la yema. Esta operación la hacemos un par de veces si la
repetimos mucho se pasa demasiado la yema. Y queremos untar el pan (creo que a los ingleses no les gusta).
Espumadera
Para finalizar cuando la clara del huevo se pone de color blanco uniforme.
Con cuidado retiramos el huevo de la sartén y a comer.