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El mundo está cambiando. Muy pocos perciben lo que realmente está sucediendo a nuestro alrededor...

Guerra, peste, calamidad, caos. Las señales son claras: el mundo toca a su fin.

Luz entre las tinieblas. Es el momento de los ANGELES OSCUROS.

NUESTRA HISTORIA

El mundo se encuentra al borde de la destrucción. De hecho, ha sido siempre así desde el albor de los tiempos, cuando la gran civilización de los Ancestrales fue destruida. Antaño, el portal que permitía a los Ancestrales viajar a mundos lejanos se derrumbó y la energía del Caos se dispersó por el mundo. A partir de entonces, el mundo quedó condenado a una lenta extinción. Mientras el mundo agoniza, las frágiles civilizaciones de los mortales se aferran desesperadamente a su existencia. Se ven obligadas a luchar contra la corrupción interior del Caos y a librar guerras para protegerse de las hordas de los dioses del Caos que intentan sin cesar acabar con la ley y el orden y transformar el mundo entero en un hirviente y anárquico Reino del Caos.

Y, a la vez que los vientos de la magia soplan con fuerza y los bárbaros empiezan a organizarse, se unen a los ejércitos de los dioses del Caos las criaturas más terroríficas que nunca hayan asaltado el mundo: los demonios, woomas, omas, numas, minotauros, .... Las vastas huestes demoníacas surgen del Reino del Caos sustentadas por el poder de la magia y adoptando la forma de las esperanzas, los miedos, las ansias y las pesadillas de los seres mortales. Comandadas por los grandes guardianes: Skul Guardian, Aqua Guardian, Mutant Guardian, Mino Guardian, Evil Ape, Evil Tong..., y los príncipes demonio: Wooma Taurus, Mino Taurus, Aqua Taurus, Mir King, Nooma King, Shiwa..., su infernal propósito no es otro que destruirlo todo a su paso hasta que los dioses del Caos sean los amos absolutos del mundo.

Los Creadores del Todo observan, preocupados, que se acerca el fin de los tiempos en el universo de los mortales: la era del infierno, del Apocalipsis. Cada nueva generación, más mortales caen en la senda del pecado y se unen a las Huestes del Mal, como si con el paso del tiempo la imperfección y el Mal residentes en todos ellos se acrecentaran. Los Justos, azotados en esta batalla por un ejército cuyas filas no parecen acabar nunca, pierden fe, voluntad y moral, y caen incapaces de seguir luchando. Viven soportando sobre sus hombros la responsabilidad del destino de la Creación, que pende de un hilo que ellos deben defender arriesgando sus vidas: Saben que su fracaso será el fracaso del mundo y de la vida misma, y que su triunfo, una quimera para muchos, será el triunfo del mundo. Los Dioses Verdaderos también lo saben, ven el pasado, el presente y el futuro, y saben que cuando el último de los Justos caiga, el universo de los mortales caerá en una era tenebrosa de destrucción y se perderá en el olvido por siempre jamás...

Así pues, en una muestra de compasión divina, los Dioses Verdaderos acuerdan dar una última oportunidad al pueblo de los Justos, en un intento de cambiar el futuro o abreviar sus terribles acontecimientos... Un pacto divino de súbita importancia se forja en el Umbral de Todos los Tiempos. Y quedará escrito para el tiempo del mañana como la Profecía de los Angeles Oscuros.

"Dos mortales enviados por los Dioses Verdaderos despertarán en el universo de la Creación. DIOS, nacerá entre fuego y hierro, experto conocedor del arte de la forja y diestro en combate, encargado de purificar a los Vástagos del Mal con el acero templado de la Justicia. Guruta0, nacida de las artes arcanas de la magia espiritual y con la Esencia Primaria del acero fluyendo por su sangre, ajusticiará a los esbirros de las Huestes con las facultades milenarias de la hechicería. Ambos dos, conscientes de su misión, entrenarán en las artes de la batalla y devolverán la fe al pueblo de los Justos para guiarlos hacia el final de la guerra. Bendecidos por los Dioses Verdaderos, serán afortunados... pues sus ojos verán pasar el final de la contienda... y el despertar de una nueva era.

La Profecía divina se hizo realidad, la realidad se hizo carne y los Angeles Oscuros cobraron vida y despertaron en el universo de los mortales. Los invisibles tentáculos del Mal se extienden hoy día por toda la faz de la Creación, seduciendo a los humanos con obscenas tentaciones para atraerlos hacia su perdición como Vástagos del Mal, anegando voluntades, envenenando vidas. Cada puesta de sol una nueva generación de humanos sucumbe para renacer como Vástagos del Mal y sembrar cizaña y corrupción entre sus congéneres, disfrutando con retorcido placer. Los Angeles sienten esta corrupción espiritual. El intangible Mal acecha día y noche... Mas no podrá acercarse a ellos dos por mucho que lo desee, pues han sido enviados a la Creación portando en su carne la marca de los Dioses Verdaderos, que inquieta y desconcierta al Mal hasta obligarlo a huir. Ellos lo saben, y utilizarán este Don que les ha sido otorgado para escudar a los inocentes y proteger a los Justos...

No fuimos enviados como testigos de lo que ocurrirá el mañana, no. Somos los Heraldos de los Dioses Verdaderos que forjaron la Creación, hemos sido enviados para adoctrinar a los mortales en el camino de las Virtudes y guiar al pueblo de los Justos para alcanzar la victoria final sobre las Huestes del Mal. No buscamos gloria ni poder entre el populacho, fuimos creados para cumplir un objetivo, y si fracasamos en nuestra misión no quedará nadie para poseer tales cualidades. No somos los héroes de una batalla mítica, tampoco los profetas de una nueva era tenebrosa, ni seres con facultades excepcionales sobre el resto de los mortales... Sólo cuando todos los Justos de la Creación aúnen sus fuerzas para luchar en la batalla final descubrirán quiénes son, el cuándo, el cómo, el porqué, y vislumbrarán al fin quienes somos todos en realidad...

Queda todavía mucho camino por recorrer en la senda de las Virtudes... El Fin de los Días y la Destrucción de la Creación se vislumbran como un futuro lejano. Puede que aún haya tiempo de vencer a las Huestes del Mal antes de que la Creación se consuma en el Fin, el Apocalipsis. Puede... Puede... Mas solo hay una cosa segura: solos no podremos conseguirlo.