
TRIUNVIRATO PARA EL SIGLO XXIPor Mark Morton y Thomas B. Gale
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| El contrabajo tiene una longitud de cuerda enorme, de lo que resulta una distancia mucho mayor entre los intervalos que en los demás instrumentos de cuerda. Por consiguiente, el problema de la digitación es mayor, y para la mayoría de los estudiantes (y muchos profesionales) es un fastidio constante tener que encontrar digitaciones que funcionen, no sólo técnica sino musicalmente. La mayoría de los contrabajistas se han basado ampliamente en la técnica “de mano cerrada”. El célebre método de Franz Simandl, publicado en 1890, es aún el principal defensor de este sistema en el cual la mano izquierda abarca un tono entero en una cuerda, lo que requiere mantener la posición y cambiar rápidamente. Este sistema funciona correctamente para el 90% del repertorio, pero hay pasajes que no se pueden ejecutar de una forma satisfactoria técnica y musicalmente usando solamente esta técnica. Tras tropezar mucho con el muro, los instrumentistas aventajados por fin han encontrado de rellenar ese 10% restante. Sin embargo, este singular acercamiento no provee a la mano izquierda de los recursos necesarios para tocar a un alto nivel en el siglo XXI. Un sistema alternativo al que cambiar es la técnica de “mano abierta”. También conocida como “extensión”, la técnica de cuatro dedos, o sistema Franke, ya aparece en métodos americanos en 1886. Este sistema de digitación deja un semitono entre cada uno de los cuatro dedos, abarcando la mano una tercera menor (en una cuerda). El semitono añadido es extremadamente ventajoso, especialmente en pasajes rápidos, porque permite tocar pasajes diatónicos en cualquier tono sin cambiar de posición. Combinando estos dos sistemas y añadiendo el capotasto (usándolo incluso por debajo del armónico de la octava), los intérpretes pueden resolver la mayoría de los problemas técnicos. Sin embargo, si vamos a combinar estas tres técnicas para conseguir óptimos resultados, deberían conocerse antes de lo que se hace tradicionalmente. Deberían enseñarse como un sistema combinado de digitación para el instrumento y no sólo usarse con poca preparación cuando se necesita. La cosa se reduce a ésto: cuando empiezas a tocar la sinfonía n. 39 de Mozart, no necesitas el trauma añadido de tener que aprender algo sobre la técnica de mano abierta y el uso del capotasto en posiciones por debajo del armónico de la octava. Hemos titulado la combinación sistemática de estas técnicas la “triangulación de sistemas de digitación”. Además, Thomas B. Gale ha desarrollado una codificación práctica de las posiciones de capotasto, no por su localización en el diapasón, sino por por la distribución de tonos y semitonos entre cada uno de los dedos. Examinemos de cerca la técnica de mano cerrada, o Simandl. Su principal descubrimiento de la digitación Simandl es que la mano rinde mejor cuando mantiene un tono entre los dedos primero y cuarto, tocando el semitono con el segundo. Esta distribución de los intervalos es la más práctica para la mayor parte del tiempo cuando tocamos en posiciones de mástil (registro orquestal). La interpretación tradicional de Simandl es la de que la mejor digitación es la que requiere el menor número de cambios de posición y se mantiene lo más cerca posible de las primeras posiciones. Este enfoque era el mejor en la época de Simandl, debido a las incómodas cuerdas de tripa, que se montaban a mucha altura del diapasón. Pero al llegar las cuerdas de metal, más sonoras, suaves y con mejor respuesta, que se montan a sólo unos milímetros del diapasón, la idea de cambiar poco de posición y mantenerse en la cejilla está desfasada. De hecho, maniata al ejecutante y dificulta conseguir un resultado musicalmente consistente. Si nos apartamos del antiguo concepto de mantenerse cerca de la cejilla y cambiar de posición lo menos posible, pero mantenemos la idea de que la digitación de los intervalos fundamentales permanece constante, ésto dará más opciones de digitación a los contrabajistas. Serán capaces de hacerse con las riendas de la técnica de la mano izquierda escogiendo deliberadamente cuándo (en la música), dónde (en el instrumento) y a qué dedo cambiar de posición, basándose en los siguientes cuatro aspectos: • Ritmo (de la música y de los cambios de posición) Llamamos a este sistema Simandl Plus. El sistema Simandl Plus nos lleva a hacer más cambios de posición, y más cambios a posiciones más agudas de lo tradicional. Pero los cambios son más fluídos y están mejor distribuídos debido a que tomamos en consideración el ritmo de la música y, más importante, el ritmo de los cambios de posición. Irónicamente, la técnica original de permanecer cerca de la cejilla a menudo nos fuerza a cambios de cuerda y de posición más incómodos, y pone una tensión excesiva en los dedos más débiles, especialmente el meñique. Hemos codificado este nuevo sistema, basado en Simandl, junto con los otros dos componentes de la triangulación de los sistemas de digitación, en 15 reglas específicas de digitación, agrupadas por los parámetros a que hacen referencia. Diseño melódico y ritmo
“Money notes” (notas agudas, largas y/o fuertes) y los dedos de baja numeración
Cambios de cuerda
Tempo
Triangulación de los sistemas de digitación
Dedos de transición
Trabajar la digitación es una de las
primeras cosas que deben hacerse al preparar una pieza de música
nueva. Simandl-plus se ocupa en primer lugar de consideraciones
musicales, y los sistemas de digitación y reglas presentados
aquí están diseñados para acercarte al objetivo
último de expresar las ideas del compositor además
de las tuyas propias. Pero, tal como pasa con todas las reglas,
el intérprete debe saber cuándo debe aplicarlas,
pero también cuándo es posible saltárselas. |
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