La moto total
20/04/2004, 13:46. Ignasi Gaya, Barcelona

BMW ha diseñado un modelo polivalente capaz de destacar en cualquier terreno, tanto para afrontar un puerto de montaña como para la conducción por autopista.

Se supone que los probadores de motos somos imparciales a la hora de dar nuestra opinión. Y yo creo que lo soy. Pero, lógicamente, también tenemos nuestros gustos. Los míos, concretamente, son muy racionales.

Eso quiere decir que, aunque me gustan las motos de todo tipo, siento cierta predilección por los modelos polivalentes, capaces de destacar en cualquier terreno. Por eso a nadie debe extrañar la afirmación que hago de la BMW F 650 CS Scarver: es la mejor moto que ha pasado por mis manos en el último año.

Entonces, ¿por qué no se ha convertido en un best-seller? Quizá porque, a la hora de comprar un vehículo, casi nadie tiene la oportunidad de probar el modelo que desea adquirir. Eso significa que la estética, las formas, son observadas con lupa. Y las de la Scarver –para qué engañarnos– son, como mínimo, difíciles debido al gran hueco portaobjetos situado en el falso depósito (la gasolina se aloja en el triángulo del bastidor).

Pero la solución es tan práctica que enseguida te olvidas de si su look es acertado o no.

No en vano, BMW ha diseñado el hueco portaobjetos con el fin de que el conductor pueda encajar o bien una bolsa frontal o bien un cofre rígido con cerradura (opcional). La marca bávara también ha creado un pulpo especial con cerradura para guardar el casco en el hueco. Todo ello soluciona una de las grandes desventajas de las motos en relación a los scooters: su nula capacidad de carga.

Ciertamente, no ignoramos que el mercado ofrece multitud de cofres traseros para resolver este inconveniente. Pero quien haya utilizado este tipo de maletas sabrá, por experiencia, que al aumentar el peso en el tren trasero de la moto la dirección pierde precisión a baja velocidad...

Ésta no es la única característica scooteriana que exhibe. Al igual que casi todos los modelos de rueda pequeña, la Scarver es muy baja de asiento.

Además, su correa dentada evita el mantenimiento propio de las cadenas de transmisión. Si a todo ello le sumamos que su motor monocilíndrico –ahora con dos bujías– ofrece una motricidad fascinante y que el bajo centro de gravedad facilita la maniobrabilidad del tren delantero, concluiremos que, en ciudad, la Scarver es el arma absoluta.

Es decir: se comporta como un scooter pero le añade un plus de emoción que jamás podrá tener una moto automática de rueda pequeña.

En carretera, el placer es total. El motor, las ruedas de sección ancha, la cómoda posición de conducción (¡vivan los asientos enrasados en el depósito!), los frenos (ABS opcional)... nada falta para circular al ritmo que deseemos, incluso en los puertos de montaña más revirados.

El único inconveniente es que no resulta difícil rascar el asfalto con las estriberas. Y, en autopista, ¡sorpresa!, el motor no sólo estira con sorprendente energía, sino que, además, la pequeña cúpula desvía más aire de lo previsto. Resultado: podemos mantener cruceros de 150/160 kilómetros por hora sin despeinarnos. No está mal para una monocilíndrica de 50 caballos, ¿verdad?

Ficha técnica

MOTOR: Monocilíndrico de cuatro tiempos refrigerado por agua.
CILINDRADA: 652 centímetros cúbicos.
POTENCIA: 50 caballos.
CAMBIO: Cinco marchas.
VELOCIDAD: 180 km/h.
CONSUMO MIXTO: 4,5 litros/100 km.
VIRTUDES: Capacidad de carga, prestaciones del motor.
DEFECTOS: Las estriberas rozan con demasiada facilidad, un palmo suplementario de cúpula protectora sería bienvenido.


Muchas gracias a Ignasi Gaya, Barcelona

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