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Castro de Viladonga

(Castro de Rei- Lugo)

 

El Castro de Viladonga es un yacimiento arqueológico que ocupa toda la corona de un monte, a unos 550 m de altitud, enclavado en el borde N.E. de “a Terra Cha” lucense y cerca de “Serra de Meira”.


Es un verdadero arquetipo o modelo formal de Castro, con su acrópolis o croa, sus murallas e fosos y sus antecastros.

Debido a su monumentalidad y descubrimientos casuales (como el torques de oro aparecido en 1911, hoy en el Museo provincial de Lugo) por medio de la iniciativa de Ramón Falcón Rodríguez y bajo la dirección de Manuel Chamoso Lamas, se realizaron excavaciones y trabajos arqueológicos en el Castro de Viladonga desde 1971 hasta 1978.

Se pusieron al descubierto en esta primera fase de excavaciones muchas estructuras de habitaciones o de otro tipo en la croa, así como buena parte de su sistema de murallas.

Después de unos años de intervalo, desde 1982 en adelante se continuaron los trabajos en una segunda fase, primero limpiando y consolidando lo ya descubierto y después siguiendo las excavaciones en el Castro, tanto en profundidad como en extensión, así mismo se procedió a la calificación global y el primer estudio de los materiales aparecidos con vistas al futuro montaje de un Museo.

El conjunto del yacimiento tiene una extensión aproximada de unos 40.000 metros cuadrados dentro de sus murallas más exteriores, de ellos unos 10.000 corresponden a la croa, que es de forma cuadrangular, irregular con ángulos redondeados.

Entre los hallazgos producidos en las excavaciones se pueden destacar, a la hora de definir cultural y cronológicamente el yacimiento, los siguientes: otro torques de oro similar al aparecido en 1911, cuentas de collar y otros adornos diversos, un anillo de oro y otros de bronce, hierro y azabache, una arracada o pendiente de oro, dos áureos del Augusto Arcadio (entre numerosas monedas como antonianos, semisses y folles), así como diversas muestras de apliques, broches, fíbulas y hebillas, arreos de caballería, compases y balanzas, herramientas y armas de piedra, hierro y bronce, dos tablas de juego en pizarra y una gran cantidad de cerámica de tradición castreña, así como innumerables elementos constructivos y muchísimos molinos manuales, sobre todo de tipo circular.

Estos materiales, junto con la organización espacial interior del Castro, sus construcciones (cuadrangulares, circulares, mixtas, …, grandes y pequeñas) y el propio sistema defensivo, son todas ellas evidencias de un asentamiento continuado y estable que es importante, sobre todo, en época tardorromana o bajo imperial (siglos III o V d.C)


Todo esto hace del yacimiento de Viladonga un ejemplo paradigmático de los Castros que se ocupan después de la conquista romana del Noroeste, y lo convierte en un sitio clave para estudiar y entender el desenvolvimiento y la evolución de la cultura castreña en la etapa galaico-romana, ya que conoce su auge en aquella época tardía, conservando estructuras y materiales de tradición anterior, de los castros de la edad de hierro, pero aportando rasgos y elementos culturales foráneos procedentes de otras partes del imperio Romano.

Al pie del Castro existe un museo monográfico que complementa de forma decisiva el disfrute y el uso social y cultural del sitio, aunque la contemplación y la valoración del paisaje y del entorno natural en el que se halla puede merecer también y sin otros añadidos la visita a Viladonga.

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