Las ciudades sumergidas

 

 

 

En la región gallega, cualquiera de las lagunas existentes guarda el relato de una de estas localidades acusadas de apostasía y donde el temor de Dios dejó de existir.
Así tenemos el caso de Cospeito donde existen dos versiones.

En una de ellas se refiere como la Sagrada Familia llegó hasta allí después de haberse enterado que Herodes pretendía sacrificar a todos los niños nacidos en su comarca.
Nadie ofreció cobijo a los tres peregrinos e incluso un zapatero les arrojó su lezna que fue a clavarse en uno de los pies del Niño Jesús.

Comenzó a manar sangre de la herida y en tan gran cantidad que la ciudad quedó anegada y todos sus habitantes perecieron.

 


En la segunda versión la Virgen se presenta solicitando limosna, pero nadie atiende sus peticiones por lo que se dirige, como último y desesperado intento, hasta una casa.

Escucharon las demandas del mendigo y para darle de cenar aquella noche mataron la única becerra que les quedaba en su establo.

Una vez concluido el banquete ordenó el pobre que echaran los huesos más grandes en una cuadra y los más pequeños en otra, cosa que la familia propietaria de la modesta vivienda cumplió a rajatabla.

Amanecido ya, el mendigo despertó a los demás ocupantes de la casa advirtiéndoles que se ocuparan de las vacas, a lo que ellos no querían dar crédito.

Sin embargo, la Virgen les respondió: " Tan cierto es que tenéis becerros y vacas como que la villa fue asolada por las aguas".

Dicho esto, desapareció ante la vista de la incrédula familia que tras divisar como lo que era el día anterior ciudad se convirtiera aquella noche en la actual laguna que llaman de los Patos, contempló con satisfacción como en una cuadra, donde habían dejado los huesos grandes, se encontraban varias vacas; y en la otra, becerros.

 

 

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