ICONOGRAFÍA DESCRIPCIÓN SIGNIFICADO ♦  ADAPTACIONES DIFUSIÓN PAÍSES CONDENAS BIBLIOGRAFÍA BASE DE DATOS


 

SIGNIFICADO Y FINALIDAD

 

 Con la presencia en la Anunciación de un Niño desnudo que desciende del cielo, los artistas, o mejor sus mentores iconográficos, trataban sin duda de hacer visible el misterio de la Encarnación. La figura del Niño no pretende ser una representación del embrión de Cristo sino del Logos[1]. Recurrir para ello a uno de los símbolos tradicionales en el arte para la representación de las almas entra dentro de la ortodoxia a pesar de la confusión a la que puede inducir en la escena de la Anunciación[2].

Cierto que hasta el siglo XV se mantuvo minoritariamente entre los teólogos la tesis, luego considerada herética, de la concepción in coelo[3] pero no parece que fuera la intención de los iconógrafos el ilustrarla, al menos en la mayoría de los casos. Que el objetivo de los artistas era la representación del alma de Cristo lo demuestran, además de los rasgos mencionados, las adaptaciones que se hicieron de la iconografía para temas como la Animación de Adán, con Dios Padre o la Trinidad enviando desde lo alto el alma de Adán en forma de un Niño desnudo[4]. Incluso se hizo extensiva la iconografía al campo secular, utilizándose el motivo del Niño desnudo para representar al alma humana enviada por Dios en el momento en el que se produce la concepción[5].

 Es el alma de Cristo, por tanto, lo que se quiere representar, lo cual es perfectamente ortodoxo e incluso pueden señalarse algunos paralelos fuera del campo de las Anunciaciones: En el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago se utiliza también una figurilla, en este caso vestida y con barba, para representar el alma de Cristo en la Anástasis del arco izquierdo[6], y en algunas crucifixiones, inspiradas sin duda en la iconografía que nos ocupa, aparece en lo alto Dios Padre recibiendo el alma de su Hijo muerto bajo la forma de un Niño desnudo, consiguiéndose así una genial recapitulación. Una vez cumplida en la cruz su misión redentora el Logos retorna al Padre en la misma forma en la que éste lo había enviado[7].

 

Simbolismo de la cruz

 En la mayoría de los ejemplos de la iconografía, el Niño desciende hacia María llevando en sus manos una cruz. La cruz no aparece en todos los casos aunque no creo que su presencia o ausencia deba atribuirse únicamente al capricho del artista como sostiene Robb[8], ya que generalmente cuando falta es porque el contexto la hace innecesaria[9]. Con ella se trata obviamente de prefigurar la misión redentora de Cristo, siguiendo la tendencia bajomedieval[10] a recapitular toda la historia de la salvación en función de su momento crucial: la Pasión[11].

 Con la presencia de la cruz, el motivo del Niño adquiere plena significación, resumiendo en una imagen el misterio de la Encarnación y su finalidad redentora que se cumplirá por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Incluso en algunas Anunciaciones en las que no aparece el motivo del Niño se plantea la misma proyección sustituyendo el cetro o bastón[12] que suele llevar el ángel por una cruz que hace ademán de entregar a María. Hay ejemplos muy antiguos de esta transformación en el arte copto, apareciendo en occidente en la época carolingia y otoniana[13]. En el románico es relativamente abundante (capitel de la Puerta de Miègeville, portada de Leyre, capiteles de Jaca, Alet y Chauvigny...[14]) y, aunque quizá en algunos casos la cruz haya que verla más como una insignia o atributo litúrgico que como una alusión a la Pasión[15], en otros más tardíos creo que es evidente la intención de resaltar la finalidad salvadora de la Encarnación[16].

 

Carácter trinitario

La presencia de Cristo-Logos junto a Dios Padre y la Paloma del Espíritu Santo, confiere a las Anunciaciones con Niño un carácter trinitario que las convierte en la expresión visible de la concepción bajomedieval de la Encarnación como obra de la Trinidad.

 Ya Santo Tomás en la Summa señala que la Encarnación es la obra de toda la Trinidad[17], idea que recogen las Meditationes:

"Porque debes saber que la excelente obra de la Encarnación, la hizo toda la Trinidad aunque sólo se encarnó la persona del Hijo, como si al que se viste una túnica le ayudasen dos por los lados tirándole de las mangas. [...] Pues aunque en todas partes está la Santísima Trinidad, no obstante debes considerar que ahora está allí de una manera singular, por razón de que la operación que allí se obra es también del todo singular. [...] Mira, por Dios, aquí, y considera cómo toda la Trinidad está allí esperando la respuesta y consentimiento de esta su hija..."[18]

Y que más tarde hará suya Ludolfo de Sajonia:

 

 "Deus, que enviou o ângeo, foi tôda a Trindade, ainda que ao Padre soo seja atribuído. O Padre enviou, porque a el perteencia o cuidado de proveer do Filho e do Spiritu Santo e da Sposa e Madre. O Filho enviou também, porque el havia de viinir em a Virgen. O Spíritu Santo outrossi enviou, porque el houve de santificá-la e cobri-la da sua sombra"[19].

 

Parafraseando al Pseudo-Buenaventura:

 

 "E teemos desto semelhança em très que vestem uum de si meesmos dos quaaes se pode dizer que todos juntamente fazem unha obra e aquêlo que faz uum faz o outro, e nom é porém vestido senom uum".

 

Y citando a San Agustín:

 

 "Quaaesquer obras de cada unha das pessoas da Trindade, a Trindade as obra e faz, e a qualquer que obra, as outras duas pessoas adjudam"[20].

 

 Como señala Gössmann[21], la interpretación trinitaria del Dominus tecum de los comentarios tardomedievales[22] ha sido transportada en las Anunciaciones con Niño al campo visual.


 

[1] En muchos casos, los rayos de luz que envuelven al Niño parten de la boca del Padre e incluso el propio Niño parece salir de su boca en la mayoría de los alabastros ingleses en los que aparece el motivo y en otros ejemplos. El significado es claro, la Palabra=Logos, entra en la estancia de María al mismo tiempo que las palabras del ángel.

[2] La figuración del alma por medio de un cuerpo humano desnudo, casi siempre asexuado y generalmente con rasgos infantiles es la más frecuente en el arte medieval y cuenta con numerosos precedentes precristianos. Véanse algunos ejemplos en GUERRA (1978), pp. 281 ss. figs. 42, 49 y 50.

[3] El Oracional visigótico de Verona (antes del 732) incluye una oración que comienza así: "Tu, Domine, cuius verbum caeli inhabitant ambitu, et terra inradiat caro factum..." (vid. IBAÑEZ-MENDOZA (1975), p. 322). Más preciso es Hugo de Saint-Cher cuando afirma sin titubeos: "Caro Christi primo fuit creata in coelo et post per miraculum inducta in uterum virginis", (Scriptum super sententiis, cit. en GULDAN (1968), p. 156).

 La diversidad de opiniones con respecto al misterio de la Encarnación queda perfectamente reflejada en el siguiente pasaje de la biografía del beato Giacomo della Marcha, en el que se reproduce una conversación entre el Cardenal della Rovere (futuro Sixto IV) y el beato Giacomo:

 "Alcuni anno una opinione che lo corpo de Christo venesse da celo et intrasse nel corpo de la Vergine Maria come fa una vena d'aqua che se parte da la vena et va per uno conducto fin alla fontana. Alcuni altri hano opinione che generato sia nel ventre de Maria de puro sangue (Ludolfo de Sajonia, por ejemplo, Vita Christi, cap. V, nº 206). Alcuni che fosse generato de superflui humori. Et chi à una opinione et chi à l'altra.

 El beato Giacomo disse: Monsignior, lassate dire chi vole dire; credetemi che lo corpo de Christo fo generato nel ventre di Maria del sangue, de la carne, de la substantia de Maria" (Venanzio da Fabriano, Vita beati Jacobi de Marchia. Tomo la cita de LLOMPART (1964), p. 191).

[4] Bible historiée de Guyart Desmoulins (Biblioteca Morgan, Ms. 394, fol. 5v) y Bible historiée de la Biblioteca Nacional de París (Ms. fr. 3, fol. 3), ambas de principios del siglo XV. Para estas representaciones véase HEIMANN (1938-39), pp. 50-52, Pl. 8 b y c.

[5] Cf. la miniatura de la Vita Christi de Jean Mansel (París, Biblioteca del Arsenal, ms. 5206, fol. 174) en HEIMANN (1938-39), pl. 8d, o la escena del fol. 18 del Ms. 240 de la Biblioteca municipal de Valenciennes (en LEROQUAIS (1929), pl. 38).

[6] Es su alma lo que se representa ya que la tradición occidental desde S. Agustín afirma que el cuerpo de Cristo permaneció en el sepulcro y sólo su alma descendió a los infiernos para liberar a los justos de la Antigua Ley. Es posible, sin embargo, que la imagen causara algunos problemas ya que se omitió en la versión orensana del Pórtico, el llamado Pórtico del Paraíso de la Catedral de Orense.

[7] Biblia de Carlos VIII de Francia (ca. 1500), Biblioteca Nacional de Madrid, Vit. 24-1, fol. 95).

[8] ROBB (1936), p. 525.

[9] Así, por ejemplo, en el Lignum vitae de Pacino di Buonaguida (cat. Nº 1), donde el carácter cristológico-redencionista del conjunto hace que el significado del Niño resulte obvio, o en la Anunciación del retablo mayor de la Cartuja de Miraflores (cat. Nº 88), en el que la presencia eucarística del Cristo crucificado explicíta suficientemente el significado del Niño.

[10] Es, efectivamente, una tendencia que se agudiza en la Baja Edad Media, especialmente en medios franciscanos. Sin embargo es tan antigua como el cristianismo. En una oración del ritual Ambrosiano se dice: "...ut qui angelo nuntiante, incarnationem cognovimus per passionem ejus et crucem ad resurrectionis gloriam perducamur", mientras que en el sacramentario de Gellone se reúnen el 25 de Marzo las fiestas de la Annunciatio sanctae Mariae et passio domini nostri. (véase CABROL y LECLERCQ (1926), col. 2253).

[11] Como explicación del significado de la cruz, nada más claro que el texto de una de las coplas (nº 206) de la Vita Christi de Fray Iñigo de Mendoza titulada "Exclamacion al niño que traya la cruz":

 "¡O paso muy dolorido/ mas, por cierto, verdadero!:/ no solo rezien nasçido,/ mas en siendo concebido/ te dio pena este madero/ que en el vientre do yazias/ en la tu diuinal luz/ manifiestamente veyas/ el triste fin de tus dias/ auer de ser en la cruz" (véase la edición de RODRIGUEZ PUERTOLAS (1968), p. 411).

[12] El cetro, atributo de los heraldos heredado de Mercurio, corrientemente convertido en virga viatoria, puede también transformarse en un lirio, alusivo a la pureza de María (sobre el lirio y el bastón véase REAU (1955-59), II, II, p. 183).

[13] Cf. el Codex Egberti, en KÜNSTLE (1926), fig. 147.

[14] Véanse otros casos y las referencias de los citados en MORALEJO (1977), pp. 191-92. En fechas posteriores hay también casos de ángeles con cruz y, en Inglaterra y Alemania, Anunciaciones en las que aparece Cristo crucificado en los que los lirios que aparecen entre el ángel y María (misericordia de Tong, vidrieras de Long Medfolk y Oxford, etc.).

[15] MORALEJO (1977), p. 194. VALDEZ DEL ALAMO (1990), nota 6 habla de una interesante interpretación del motivo por D. Simon en una charla.

[16] Véase, por ejemplo, la Anunciación de Diego de la Cruz en el Tríptico de la Adoración de los Magos de la Catedral de Burgos, en SILVA MAROTO (1990), II, pp. 382-83, fig. 84, y (1995), cat. 12, pp. 50 ss. fig. p. 51.

[17] Summa Theologica, 3, 31, art. 5, y 3, 32, art. 3.

[18] Meditationes Vitae Christi, cap. IV, pp. 14-17.

[19] Vita Christi, cap. V, nº 146 (ed. portuguesa, fol. 14r, facsímil p. 61). En todas las referencias a la Vita Christi  de Ludolfo de Sajonia cito por el facsímil de la edición portuguesa de 1495.

[20] Vita Christi, cap. V, nº 191 (ed. portuguesa, fol. 18, facsímil p. 75).

[21] GÖSSMANN (1957), pp. 279-80.

[22] Véase, como ejemplo, el comentario de Ludolfo de Sajonia en la Vita Christi: "Em esta palavra "Dominus tecum", que quer dizer "o Senhor é contigo", se demostra aquela ineflabel uniom e obra que tôda a Trindade acabou em ela quando lhe prougue tomar a sustancia da sua carne em unha pessoa da natureza divinal, assí que Deus fôse feito homem e o homem Deus". (cap. V, 169, cito por el facsímil de la edición portuguesa de 1495 (fol. XXI, facsímil p. 67).

 

 

Animación de Adán

Bible historiée de Guyart Desmoulins

 (Biblioteca Morgan, Ms. 394, fol. 5v, c. 1450)

 

Concepción de un niño,

 Vita Christi de Jean Mansel

(Biblioteca del Arsenal, París, Ms. 502, fol. 52)

 

Biblia de Carlos VIII de Francia (ca. 1500),

 Biblioteca Nacional de Madrid, Vit. 24-1, fol. 95)

 

Anunciación con santos (c. 1500)

 Francesco Raibolini (detalle)