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Breviario
compostelano de 1497 en el que se recoge la ceremonia de la Visitatio
Sepulchri. Ejemplar de la Academia de la Historia de Madrid (Inc.
148).
Breviarium
ad ritum et consuetudinem almae Compostellanae ecclesiae, Nicolaus
de Saxonia, Lisboa, 1497, fol. LXIII v. |
Teatro latino:
Los dramas litúrgicos
1.- Ciclo Pascual (Visitatio
sepulchri)
La mayoría de los estudiosos han considerado que
en la Edad Media el paso del rito al drama se produjo en los tropos,
interpolaciones breves en un texto litúrgico, aprovechando una frase
musical sin letra en el canto o con una melodía propia. Estas piezas
musicales en latín pronto adquirieron estructura dialogada al alternar
en su interpretación las intervenciones del coro y de los solistas y
fueron evolucionando hasta convertirse en verdaderas piezas teatrales
con vestuario, escenografía y atrezzo. El tropo del Quem Quaeritis
de Pascua fue el primero en convertirse en drama en la ceremonia de la
Visitatio Sepulchri, aunque no es posible decir a ciencia cierta,
con las fuentes fragmentarias de las que disponemos, si el Quem
Quaeritis surgió como tropo independiente o lo hizo desde el
principio como texto del drama. En la Península los dramas litúrgicos no fueron desconocidos
si bien se aprecia una gran disimetría en el número de textos
conservados entre el área catalano-aragonesa, donde los textos son
abundantes y variados, y la zona castellana, donde los textos escasean y
parecen todos derivados de modelos franceses o catalanes. En Galicia
contamos con un único testimonio de drama litúrgico pascual, un Quem
Queritis que se representaba en la Catedral de Santiago la noche de
Pascua después de maitines. El texto latino, con su correspondiente
notación musical a una sola línea, a medio camino entre la neumática y
la aquitana, lo encontró el archivero Xesús Carro en la biblioteca
catedralicia en un folio suelto de un Antifonario de la primera mitad
del siglo XII que había sido utilizado como cubierta en un legajo
posterior. La pieza fue transcrita y estudiada por Dom Germán Prado en
un trabajo publicado en 1932 en la revista Nos. El texto es el
siguiente:
Ad significationem sepulchri
“Ubi est Xristus meus dominus et filius ex/celsi? eamus videre
sepulchrum./ -Quem queritis in sepulchro, o Xristicole?/. -Iesum nazarenum crucifixum, o celico/la/ -Non est hic, surrexit sicut predixerat; ite/ nuntiate quia surrexit/. -Alleluia! ad sepulchrum residens angelus/ nuntians surrexisse Xpistum”(1).
Se trata de un breve diálogo entre las Marías que acuden al
sepulcro y el ángel que les anuncia que Cristo ha resucitado. Diálogo
que cuenta en su estructura con numerosos paralelos en el resto de
Europa. Richard Donovan destaca que la fórmula Ubi est christus meus
aparece en muy pocas ocasiones (Limoges, Ripoll-Vic, Poitiers y Seo de
Urgell) y supone que a Compostela habría llegado a través de Ripoll,
monasterio con el que Santiago tuvo estrechos contactos en materia
musical. Sin embargo el MS. 105 de Vic en el que aparece la mencionada
fórmula y que Donovan creía procedente de Ripoll fue en realidad
confeccionado en y para la catedral de Vic, siendo donado por un
canónigo apellidado Ripoll, circunstancia que motivó la confusión de
Villanueva, Anglés y Donovan. Mª Asunción Gómez Pintor que estudió el
tropo compostelano en su tesis de licenciatura concluye la existencia de
similitudes con las versiones de St. Gall y Limoges, más que con la de
Vic, y postula una transmisión por vía oral dadas las diferencias
musicales. Ante la ausencia de otros textos, la crítica ha
mostrado cierta tendencia a considerar la pieza compostelana como una
excepción, explicable por contactos puntuales con centros catalanes
propiciados por el fenómeno de las peregrinaciones. En todo caso no cabe
dudar del arraigo en Compostela de la ceremonia dramático-litúrgica. El
denominado Breviario del canónigo Miranda (Archivo de la catedral
de Santiago, 1450) recoge (fol. 94) el mismo tropo con indicaciones para
su representación que tenía lugar ad altare y corría a cargo de
tres niños del coro que representaban a las Marías “tres pueri in
similitudine mulierum induti” y otro “in similitudine
angeli indutus vestimentis candidis” que hacía el papel del ángel “stans
retro altare”. El Breviario compostelano en la edición incunable de
1497 añade dos secuencias (prosas) al texto y datos sobre la vestimenta
de las Marías que habrían de aparecer cubiertas con amitos: “coopertis
capitibus amictis in similitudinem mulierum”, y todavía a principios
del XIX tres niños vestidos de ángeles seguían cantando los versos según
testimonio del Maestro de Capilla de la Catedral compostelana Rafael
Tafall Abad. Sea o no un caso aislado, lo evidente es que Compostela
incorporó en fecha temprana la ceremonia de la Visitatio y que
fue la única sede de la zona occidental de la Península con capacidad
para modificar en el siglo XV las formas originales de la ceremonia
dramática, circunstancia que para la profesora Eva Castro encuentra su
explicación en la temprana adopción del rito romano por la iglesia
galaico-lusitana. Por otra parte, del análisis de la estructura arquitectónica
de la catedral compostelana, la dedicación de sus capillas y algunas
noticias indirectas, se ha deducido también (Castiñeiras González) la
celebración en la misma de las ceremonias de la Adoratio Crucis,
la Depositio, la Elevatio y la Visitatio Sepulchri,
ceremonias que debieron de existir también en otros lugares de Galicia
en la misma época,
por ejemplo en el monasterio de San Estevo de Ribas de Sil donde una
hendidura en el ábside ha sido interpretada por el profesor Castiñeiras
como un posible lugar para la depositio hostiae. A estos datos
cabe añadir que en fechas posteriores encontramos en las iglesias
gallegas algunos “sagrarios” de piedra que por su ubicación a
considerable altura en el muro de fondo del ábside parecen haber sido
utilizados como “sepulcros pascuales” (Iglesia de Santa Mariña Dozo de
Cambados, siglo XVI).
(1) La traducción podría ser como sigue:
[Ante una representación del sepulcro
¿Dónde está Cristo, mi señor, hijo del Altísimo? vayamos a ver
la sepultura.
-¿A quién buscáis en el sepulcro, oh seguidoras de Cristo?
-A Jesús de Nazaret que fue crucificado, oh habitante del cielo
-No está aquí, resucitó como predijera. Id, anunciad que resucitó.
-Aleluya!, un ángel sentado en el sepulcro anuncia que Cristo ha
resucitado].
La ceremonia termina con un Te
deum laudamus. |





Fragmento de un Antifonario del siglo XII
de la Catedral de Santiago en el que se encuentra el texto del Quem
Queritis

Hendidura en el interior del ábside de la
Iglesia de San Estevo de Ribas de Sil ¿espacio para la depositio hostiae?

"Sagrario" situado a más de dos metros de
altura en el muro este del ábside de la Iglesia de Santa Mariña Dozo
de Cambados (c. 1530-35). ¿Sepulcro Pascual? |