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El Ataque de
A Saínza antes de 1957 (Vida Gallega, nº 728, p. 24)

Disputa
del Moro y el Cristiano en A Franqueira (A Cañiza, Pontevedra)

Xenerales
de Merzá (Vila de Cruces)

Fotos A
Saínza 2008

Fotos
A Saínza 2009 (La Región) |
Representaciones de
Moros y Cristianos
Las Fiestas de
Moros y Cristianos están muy extendidas por toda la Península y
aunque las más conocidas se encuentran en la zona levantina (Alcoy,
Alicante…) y andaluza (Granada, Cádiz…), se conservan todavía algunas en
Galicia y hay noticias de la existencia de otras ya desaparecidas. La
tradición popular gallega habla en muchos casos de una rememoración de
la legendaria “Batalla de Clavijo” en la que Santiago habría ayudado a
las tropas cristianas de Ramiro I frente al enemigo musulmán, lo que
establece una conexión con el teatro jacobeo y permite pensar que la “historia
de Señor Santiago a caballo como cuando fue lo del Rey Ramiro”, que
llevaban los azabacheros en el Corpus compostelano de 1570 era en
realidad una representación de Moros y Cristianos en la que intervenían
también los herreros con “cuarenta o cincuenta arcabuceros con sus
flascos e polvera todo puesto por su orden y muy bien adrezados”.
Las luchas rituales entre dos bandos son
uno de los complejos festivos más extendidos por todo el mundo pero es
probable que las fiestas de Moros y Cristianos peninsulares tengan su
origen remoto en los torneos y mêlées que tenían lugar en
las grandes festividades reales y nobiliarias de la Edad Media y en los
alardes militares instituidos para conmemorar victorias bélicas y como
entrenamiento para las milicias ciudadanas. En sus comienzos fueron
probablemente rituales de conquista, -así parecen indicarlo las primeras
noticias que tenemos de las fiestas (Lérida 1150, Zaragoza 1300, Ceuta
1309, Valencia 1373 y la Crónica de Lucas de Iranzo 1462)-,
transformándose en la época de los Austrias en un festejo cortesano,
mezcla de juego y drama, y pasando luego a las fiestas populares donde
se convirtieron en farsa.
En Galicia estas luchas rituales tienen antigua
raigambre en la literatura (la disputa entre Roldán y Ferragut del
Pseudo-Turpín es, sin duda, un precedente), sin embargo como festejo
el primer testimonio de su celebración lo tenemos en el Corpus de
Santiago en 1570 y el segundo en el Corpus vigués de 1628 en el que como
hemos visto, los sombrereros de la ciudad representaron un regocixo,
“vestidos en ábito de moros (…) con sus arcabuces y flascos (…)
llevando su atambor que baya tocando delante”.
También en el contexto del Corpus se
celebraron al parecer fiestas semejantes en Ponteareas y Ribadavia, y
hasta hace pocos años fueron abundantes en el sur de Galicia donde
todavía perviven algunas representadas anual o esporádicamente (Laza, A
Franqueira, A Saínza...). En todos estos casos actuales la
representación no aparece vinculada al Corpus, como sucede en los casos
más antiguos, sino que se integra en las fiestas patronales, pero en los
textos hay frecuentes referencias a la defensa del “Divino Sacramento”
y a “Jesús sacramentado” (Retorta) lo que lleva a pensar que el
origen de muchas se encuentra en el Corpus.
Aunque como hemos visto existen
indicios de la antigüedad de estas fiestas, no hay que generalizar ya
que algunas son recientes como la de A Saínza, debida a la iniciativa
del canónigo ourensano D. Manuel Alonso Dorado (1804-75) que la
instituyó (¿o la reformó?) hacia 1840 para cumplir una promesa hecha a
la Virgen de la Merced de la villa si le salvaba de un grave peligro al
que se había visto expuesto con ocasión de un viaje por África.
En la mayoría de los casos se trata
de un enfrentamiento en grupo que incluye desfile, diálogo entre
cabecillas, lucha y victoria cristiana con la conversión de los
musulmanes. Suele utilizarse vestuario de ocasión más o menos adecuado y
en muchos casos caballos que montan los generales de ambos grupos.
Tenemos también algunos testimonios de la existencia de representaciones
más complicadas con participación multitudinaria, cabalgata y
utilización de barcos, bombas de palenque, música y castillos de madera
como sucedía en Pontevedra en las fiestas patronales de San Bartolomé de
acuerdo con la descripción de Xoan Manuel Pintos.
En relación con estas fiestas de Moros y
Cristianos hay que poner las danzas denominadas mouriscas,
probable estilización bailada de representaciones más complejas, y las
Mascaradas de Xenerales de la zona del Ulla a las que algunos han
calificado, excesivamente, de Autos. Consisten estas en una
disputa, generalmente en castrapo aunque hay textos en castellano y
gallego más o menos correctos, entre dos grupos de Xenerales
representantes de diferentes parroquias que, montando caballos ricamente
enjaezados, se encuentran (atranco) en un cruce de caminos
después de enviarse embajadas (correos o lanceros). El
vestuario que emplean es variopinto con reminiscencias napoleónicas
(bicornios con plumas, casacas con pechera, charreteras, fajines etc.)
aunque hay testimonios gráficos del uso de uniformes militares de
diversas épocas e incluso de tricornios de la Guardia Civil.
Documentadas históricamente en más de 30 parroquias
persisten una decena en la actualidad aunque los atrancos tienen lugar
ahora entre los generales y correos de la misma parroquia, quizá para
evitar que la disputa pasase del plano verbal al físico como sabemos que
sucedía frecuentemente a finales del siglo XIX.
Generales y correos van acompañados de una
parranda integrada por vellos y otras máscaras formando
una vistosa comitiva que recorre la parroquia haciendo altos ante las
casas para cantar alabanzas de sus habitantes y recibir el óbolo
correspondiente. En los altos se representan parodias de los oficios
–frecuentes como hemos visto en los carnavales gallegos-, terminando
todo con una disputa recitada (egueifa) en la que se mezclan las
alusiones a los sucesos del año y las querellas vecinales con
referencias a las guerras carlistas y a los “moros” (por ejemplo en
Touro) lo que lleva a pensar que aunque estas mascaradas son recientes
–de la segunda mitad del siglo XIX como mucho-, y aunque se representan
en el contexto del Carnaval, es posible que sean actualizaciones de
antiguas fiestas de Moros y Cristianos.
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Castillo de los moros en el
Ataque de A Saínza
Foto CASEIRO NOGUEIRA (2003)

Parlamento de los capitanes en el
Ataque de A Saínza
Foto CASEIRO NOGUEIRA (2003)

Combate en el Ataque de
A Saínza
Foto CASEIRO
NOGUEIRA (2003
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