
Para recabar los datos históricos sobre este personaje, relacionado con Los Barrios de Luna, hemos contado con diversas páginas webs que ofrecen su biografía (1), y también con otras fuentes de historia sobre el Emperador Carlos V y sobre el Papa Clemente VII, con quienes, el P. Quiñones, mantuvo una estrecha colaboración.
Esperamos que estos datos sean de un cierto interés o, por lo menos, curiosos para quienes desean conocer todo lo relacionado con Los Barrios de Luna y su pasado.
Nació en León en 1482 (Esta parece la fecha más plausible). Sus padres eran D. Diego Fernández de Quiñones, primer conde de Luna y Dª Juana Enríquez, su esposa. Era el menor de ocho hermanos. Su nombre de pila era Enrique(2). Cambió su nombre por el de Francisco de los Ángeles en 1498, al entrar en la orden franciscana (FM) en el convento de Los Ángeles de Hornachuelos (Córdoba).
Los hijos de los primeros condes de Luna recibieron ya en su palacio una educación esmerada, tal como era normal para su apellido y para el tesón y esfuerzo, por estar a la altura de su puesto, que caracterizó a los Quiñones de Luna. La nobleza de esa época era ya consciente de la importancia de la cultura, y por ello procuraron una introducción y protección al humanismo que " despertaba y se extendía por toda España " (Visita de J. Münster en 1495). Y esa base cultural era una exigencia imprescindible para entrar en la corte real como dama de la reina - tal como hizo Leonor de Quiñones, hermana del cardenal. Y también era exigencia para ser paje en la escuela del Cardenal de Toledo, Cisneros, como hizo Enrique (futuro cardenal). Su vida en León discurriría, pues, como la de cualquier niño de su edad, entre los programas educativos, sus juegos y sus correrías por los distintos sitios a su alcance - en este caso: su palacio de León y los castillos de Luna, Benavides, Laguna de negrillos, etc., etc.
A los 16 años ingresó en la orden franciscana (año 1498), donde completaría los estudios hechos en la escuela de pajes del cardenal de Toledo, Cisneros. Y hoy tenemos absoluta certeza sobre su sólida formación, su apuesta por los valores del Renacimiento y del Humanismo, y por la reforma política, social y religiosa del Imperio y de la Iglesia.
Progresa rapidamente en su orden y, con la apuesta - que comparte con Cisneros, su amigo - de renovación total. En 1512 es vicario provincial de Castilla; y en 1518, vicario provincial de Los Ángeles (Córdoba). Y llega a vicario general en 1521. De 1523 a 1528 será Ministro General de la orden - que dirige a los reformados y a los no reformados...
1 - En 1525 ya había ido para Roma a trabajar en la reforma de la orden de los franciscanos , según el sentir del "pobrecillo de Asís" ( en los estudios, disciplina, vida religiosa y quehacer social con los pobres). Uno de sus mayores desvelos fueron "las casas de recolección" ( focos de mayor profundización en la vida religiosa franciscana). Logró aprobar sus constituciones y evitar divisiones en la orden, al tiempo que elevaba el nivel de compromiso religioso de muchos franciscanos. Y estando en Roma el papa Clemente VII le encomendó misiones delicadas de tipo diplomático ante el emperador Carlos V. Por ello el P. Quiñones renunció en 1527 a la gobernación de la orden.
2 - Parecido celo desplegó con los monasterios de clarisas y - muy especialmente - con los de concepcionistas. En 1513, junto con Cisneros, creó las constituciones de las concepcionistas. Ayudó, de modo peculiar, a su hermana Leonor, que había sido dama de la reina Isabel y que fundó en el palacio materno el monasterio de Concepcionistas de León.
"Con intención de pasar a las Indias (especialmente Méjico) hubo en España dos franciscanos de gran categoría humana y religiosa: el flamenco fray Juan Clapión, que había sido confesor del Emperador, y fray Francisco de los Angeles (Quiñones de apellido), más tarde Cardenal Quiñones, hermano del conde de Luna. León X les había dado amplias facultades (Bula 25-4-1521) para predicar, bautizar, confesar, absolver de excomunión, etc. [Mendieta IV,4 ](4). Muerto el Papa, su sucesor Adriano VI, que había sido maestro del Emperador (y también regente en España durante los días de la lucha comunera), confirma lo dispuesto por su antecesor (Bula 9-5-1522). Y con esto, el Emperador decide que sean franciscanos los primeros misioneros de la Nueva España."
Cuando el P. Francisco Quiñones ya había conseguido permiso y medios por parte del papa y del emperador para partir con el P. Clapión, confesor de Carlos V, a iniciar la cristianización de Méjico, todo se vino abajo: "No pudieron cumplir sus deseos ni fray Juan Clapión, que murió, ni el P. Quiñones, que fue elegido en 1523 General de la orden franciscana. Pero éste - al no poder ir él - lo primero que hizo fue poner un extraordinario cuidado en elegir doce franciscanos para la expedición que ya estaba decidida.. En 1523 logró enviar a Méjico a doce compañeros, "los doce apóstoles de Méjico". Y para ellos escribió una "Instrucción", tratado de cómo evangelizar a los indios mejicanos... o "Carta Magna de la Civilización Mejicana "
"Y así fue, efectivamente, en pobreza y humildad, en cruz y alegría, en amor desinteresado y pleno, hasta la pérdida de la propia vida, como los Doce fueron a México a predicar a Cristo, y formaron allí la custodia del Santo Evangelio."
Durante la guerra de las Comunidades medió entre los sublevados para conseguir la pacificación. Y, una vez decidida la suerte de los comuneros en el desastre de Villalar, intercedió - a través de los franciscanos flamencos compañeros de orden, e influyentes ante el emperador - para lograr librar a cuantos pudo de la condena a muerte, de la cárcel o de la pérdida de sus bienes. Por estos caminos y también por la mediación de los nobles de León y Castilla no comuneros - que no buscaron venganza - las cosas se fueron pacificando, y el emperador perdonó a los vencidos...
En esos términos se expresa la Enciclopedia Larousse, añadiendo a su breve biografía del cardenal Quiñones, la faceta de embajador a favor de los COMUNEROS, librando a muchos de ellos de la muerte.
Por esas fechas el emperador tenía muchos intereses en Italia y esto era visto con recelo por el papa, Venecia y el rey francés (5). Pero la situación llegó a un enfrentamiento más o menos bélico entre ambos bandos. Y el P. Quiñones hizo de embajador entre ambos poderes, el Emperador y el Papa.
- En 1526 tiene lugar la primera embajada: Los imperiales tenían cercado en Roma al papa Clemente VII. En esas circunstancias el papa aprovecha la presencia del P. Quiñones en Roma, siendo Ministro General de su orden, y, como conocía un poco los círculos del emperador, le manda de embajador secreto a entrevistarse con él. Es el primer viaje para mediar entre ambos soberanos. Se reunió con Carlos V en Granada, pero el emperdor no quiso negociar; exigía al papa no tomar partido... por el rey de Francia.
A continuación tuvo lugar "il Sacco di Roma" y el encarcelamiento del papa Clemente VII en el "castillo de Sant' Angelo" (06 - 05 - 1527). El emperador - tras consultar a sus consejeros - cayó sobre Roma y la saqueó e hizo prisionero al papa. Las tropas imperiales estaban formadas por más de 20.000 soldados italianos y españoles, y unos 10.000 luteranos (enemigos jurados del papa).
"El saqueo de Roma" fue algo apocalíptico: saquearon, quemaron y destruyeron cuanto encontraban a su paso... Y esa lucha y esa brutalidad fueron una gran decepción para los cristianos europeos, que tenían dos autoridades supremas: el papa - en lo religioso - y el emperador - en lo político. No se entendía que se enfrentasen. Y menos, de ese modo.
El P. Quiñones reprochaba duramente al emperador lo hecho, diciéndole que no merecía llamarse "emperador", sinó más bien, "general de Lutero". Otros justificaban el mal diciendo que se debía a la corrupción romana: "Roma, haz penitencia, esto es castigo de Dios".
- En 1527 tiene lugar la segunda embajada (6): Nuevamente el papa, prisionero en Sant' Angelo, envía al P. Quiñones a entrevistarse con el emperdor. Se reúne con él en Valladolid. El emperdor liberó al papa el 6 de diciembre de 1527, imponiéndole duras condiciones: Debería reconocer su presencia en ciertas zonas de los Estados Pontificios; pagar una fuerte indemnización; debería vivir fuera de la ciudad destruida - en Orvieto, y luego en Viterbo (Esto sólo se prolongó hasta octubre de 1528).
- En 1528 tuvo lugar en Madrid la tercera gestión del P. Quiñones entre el papa y el emperador: Al final, el P. Quiñones era amigo y conocido del emperador que lo empleaba en las gestiones al tiempo que lo hacía el papa ( No es que fuese agente doble, pero ambos lo utilizaban y a ambos ayudaba). En Madrid gestionó las bases para una paz definitiva. Así surgieron así los dos tratados que acababan con el enfrentamiento: el de Barcelona de 1528; y el de Cambray de 1529.
El papa - conociendo la calidad humana y cristiana del P. Quiñones - agradecido por sus gestiones ante el emperador, le nombró cardenal el 7 de diciembre de 1527 ( Le hizo "Cardenal Presbítero de la Santa Iglesia con sede en la basílica romana de la Santa Cruz en Jerusalén"). La publicación de este nombramiento se retrasó un año. En adelante le llamarán "Cardenal de la Santa Cruz". A partir de ese momento entra a participar en el gobierno de toda la Iglesia, y, como titular de una bsílica en Roma.

En 1531- 1533, una vez consagrado obispo, se hizo cargo del obispado de Coria (Cáceres). Pero muy pronto renunció, al tener que permanecer en Roma y no permitírsele visitar su diócesis.
Finalmente fue gobernador pontificio de Veroli, pequeña ciudad, de unos 20.000 habitantes en la región del Lacio, hacia la montaña interior, a unos 80 kms. de Roma. Y es que en el siglo XVI las tropas españolas, aliadas con la familia Colonna, conquistaron Veroli, que, una vez liberada, dependió sólo del gobierno de los cardenales. Así se entiende que le confiaran un tiempo ese cometido al cardenal Quiñones.
Se le recuerda aún en Veroli por haber construido o dado nombre a algunas obras arquitectócicas y a un barrio. Lo que con seguridad construyó él fue un palacio de grandes proporciones para el gobernador, aunque austero (7).
Y allí, en Veroli, murió el 5 de noviembre de 1540.
Luego fue enterrado en Roma en el monumento que había preparado
para poder albergar sus restos, en la basílica de
su título cardenalicio (de la Santa Cruz en Jerusalén).
Siempre fue un cardenal distinguido, y disponible para todo trabajo en los asuntos de la Iglesia. Siguió muy de cerca y con honda preocupación los avatares de los reformistas alemanes... Por eso Paulo III, al intentar reunir un concilio de reforma de toda la Iglesia en Mantua, le mandó a entrevistarse con el rey de Romanos. Continuaron otras gestiones, pero el Cardenal de la Santa Cruz no vio coronados sus esfuerzos, murió antes del comienzo del concilio de Trento. Y dato curioso en ese concilio intervinieron dos sobrinos segundos del cardenal.
Ya vimos antes que el P. Quiñones procuró desde los distintos puestos claves que ocupó en su orden (que en esa época alcanzó días de gloria) modernizarla y mantenerla pobre y al servicio de los demás, volviéndola al primitivo espíritu del "pobrecillo de Asís". Fue decidido partidario de la entrega a los pobres, de la oración y del compromiso con los progresos de la cultura de su tiempo ( no en vano fue discípulo y cooperador del cardenal Cisneros).
En gran parte a él se debieron las reformas de la constitución y demás normas de los franciscanos del siglo XVI ("Contit. Burgenses" y los "Avisos"). En los Avisos se tratan los temas de la formación cultural, piedad, vivencia de la pobreza, ayuda a los enfermos, limosnas, etc.
Otra creación en la que tuvo cometido decisivo fueron las "Casas de recolección". Eran centros - dos por lo menos por provincia - en que se llevase a efecto la regla franciscana en toda su pureza y en rigor extremo. Habían surgido a comienzos del siglo XVI en Extremadura y había en esos franciscanos un afán de separarse juridicamente de los "observantes". Y, para contrarrestar el separatismo y contentar a los más rigurosos, como además querían la reina Isabel y Cisneros, se crearon las "casas recolegiadas". Les dieron unas constituciones sencillas, moderando un poco la austeridad y logrando así la unidad de la orden. Ese es el movimiento recoleto, que en 1522 contaba en Castilla con 8 conventos de celadores y 120 frailes de ese tipo de vida. La acción del P. Quiñones en este asunto no fue la creación de esas casas, sino el darles una nueva orientación para evitar la división entre los franciscanos. Así, siendo "ministro general" de la orden, aprobó esas casas en la Constitución de 1523.
El papa Clemente VII, para reorganizar las oraciones canónicas (que debían recitar a diario los sacerdotes y los monjes - en muchos casos - acompañados de los fieles) encomendó al Cardenal de la Santa Cruz hacer un nuevo libro de oraciones o "breviario". La tarea no era fácil: se trataba de revisar miles de páginas y textos de la Sda. Escritura, himnos, comentarios de los Stos. Padres, vidas de santos, etc. (Ya que cada día varían la mayor parte de los textos de las horas canónicas). El papa pretendía simplificar y restituir a su forma original el rezo oficial del breviario.
El P. Quiñones creó, en su casa de Roma, una especie de academia de humanistas - o grupo de sabios - para hacer ese trabajo de escoger textos, eliminar otros, etc., etc. Entre esos humanistas figuraron Diego de Meila y Gaspar de Castro. El nuevo breviario apareció, como mero adelanto, en 1535; y fue revisado en 1536, teniendo en cuenta las críticas que se le habían hecho. Fue aprobado por el papa Paulo III. Su título era: "Breviarium Romanum ex Sacra potissimum Scriptura et probatis sanctorum historiis collectum et concinnatum"(8).
Simplificó el rezo de horas, dando especial relevancia a los textos de la Escritura y eliminando textos hagiográficos poco fieles a los hechos históricos. El libro de rezo estaba logicamente orientado al uso privado del clero secular. Tuvo un éxito enorme, y, entre 1556 y 1568, al generalizarse su uso, se hicieron 100 ediciones, con unas 100.000 copias.
Pero el breviario del P. Quiñones contó con una fuerte oposición, especialmente en la Universidad de la Sorbona y en entre algunos teólogos de Trento, como el español Domingo de Soto. Y su uso general fue prohibido en 1556, de modo que, para poder usarlo, los sacerdotes debían tener un permiso especial. Las críticas respondían a que era muy innovador y no respondía a la tradición, y que no respetaba el uso coral (alternancia de coro y pueblo), etc. Y tenían razón, pero eso lo hacía más eficaz para conseguir la meta que - con su encargo - había pretendido el papa del P. Quiñones, facilitar el rezo individual de los sacerdotes...
En 1558 Paulo V prohibió su reimpresión, después de que una comisión de Trento revisase y simplificase el antiguo breviario. Pero los sacerdotes aún siguieron prefiriendo el del P. Quiñones; y con ellos lo llevaron los misioneros a América.
Los méritos fundamentales del "Breviarium Santae Crucis" fueron su simplificación, fundamentarse en la Sda. Escritura, eliminar narraciones un tanto legendarias, tener una gran elegancia humanista en su construcción, haber servido para un aumento enorme de su uso - especialmente entre los sacerdotes. También lo han usado los anglicanos en su "English book of commom prayer" . Entre los reformadores protestantes que conservaron la oración del breviario también se ha usado el BSC [Y se llamó "breviarium sanctae crucis", por haber sido promovido por el cardenal de la Santa Cruz, el P. Quiñones ]. Además, a partir de su publicación, siempre ha sido tenido en cuenta, para toda otra reforma del breviario.
Cuando Clemente VII logró la paz con el emperador, mediante las difíciles y prolongadas gestiones del franciscano Quiñones, hizo a éste cardenal de la Iglesia - como ya apuntamos - con el título: "Cardenal de la santa Cruz en Jerusalén". Y Francisco de los Ángeles Quiñones dedicó los últimos años de su vida a trabajar en ese puesto .
Sobre la basílica de que fue titular el cardenal Quiñones nos interesan varias cosas: La fundación de la capilla por santa Elena; la relación de ese título con la piedad franciscana de los Quiñones; el sepulcro del cardenal en ella, nuevo signo de su talante prerreformista, renacentista y austero.
Y, dicho esto, nos atormentan, en desorden, algunas preguntas al respecto: ¿Qué significa "Basícila de la Santa cruz en Jerusalén"? ¿Qué relación tenía esa basílica y el cardenal Quiñones - franciscano, hijo del primer conde de Luna - con algunos datos que hallamos en el templo de Los Barrios de Luna? Creemos que hay indicios y razones que nos llevan a hacernos esa pregunta: dos escudos franciscanos; presencia primordial de una imagen de Cristo en la cruz - de talla muy valiosa y "prerrenacentista", o de un Renacimiento sencillo y muy natural(que no rompe abruptamente con el pasado); también la presencia (aunque, desde hace tiempo y hasta hace muy pocos años, estaba relegada a un trastero) de una imagen de santa Elena, cuyo lugar de exposición podría ser el que hoy ocupa santa Colomba, la patrona del templo. Y es que la imagen de santa Colomba no parece de ese retablo (Es muy grande para la hornacina que ocupa y su estilo no tiene nada que ver con el del retablo...).
Hoy día - siguiendo con el tema de santa Helena - se ha restaurado el culto a esa santa, que, según los ancianos del lugar, había sido una santa muy querida en Los Barrios... Por eso mismo nos queda aún una pregunta sobre el particular: ¿Quién era santa Elena y qué relación podría tener con Los Barrios? ¿Por qué iba a presidir el templo, como patrona? Y aún podríamos plantear otras muchas questiones, como la existencia, en el pasado, de vestimenta litúrgica muy valiosa en ese templo, etc.(9).
Para adentrarnos en algunos de los interrogantes planteados, y poder sopesarlos, voy a intentar una descripción de varios datos históricos sobre la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén. Esto no nos dará soluciones, pero sí nos permitirá hacer hipótesis e imaginar las soluciones:
- I . Los orígenes de la basílica de la santa Cruz: En el lugar que hoy ocupan, en Roma, la Basílica de la Santa Cruz, un convento adyacente y "El Huerto" - una zona agrícola de novísima generación - se hallaba (del siglo III al IV) un complejo urbano de la ciudad romana formado por un palacio, "El Sessorium", las "Termas de Elena", el "Circo Variano" y el "Anfiteatro Castrense". Todo ello estaba englobado en la Muralla Aureliana (del 271 al 275 d. C.).
- II . El emperador Constantino y su madre construyeron una capilla en el Sessorium: El Sessorium era el palacio de la madre de Constantino, la emperatriz Elena (10). Ella se había convertido al cristianismo, siendo ya emperador su hijo. Y cuando éste recuperó el Monte Calvario para construir la Basílica del Santo Sepulcro (después de destruir el templo a Júpiter, levantado allí por el emperdor Adriano, a comienzos del s. III). Elena, que ya contaba 80 años, viajó a Jerusalén para ver las obras y las escavaciones en el Calvario.
Durante las obras habían aparecido cruces de los ajusticiados en el lugar. Entre ellas estaba la de Cristo, que identificaron por el letrero escrito en arameo, griego y latín (11). De los restos se hicieron tres trozos( lignum crucis), y uno se fue a Constantinopla con Constantino, otro quedó en la Basílica del Santo Sepulcro, y un tercero fue llevado a Roma por la emperatriz. Para custodiarlo construyó una capilla en una sala del su palacio (el Sessorium) denominada Basílica Heleniana o Sessoriana, hoy casi semienterrada. Además la emperatriz transportó, como lastre de la embarcación, tierra del Calvario con la que cubrió el suelo de la capilla hecha para las reliquias de la pasión (un trozo de la cruz, dos espinas, un clavo y un trozo del letrero). De ese hecho procede la denominación Basílica de la Santa Cruz "en Jerusalén".
- III . La Basílica de la Santa Cruz: La primitiva iglesia de las reliquias de la pasión se convirtió en una iglesia más amplia y abierta al culto público, pasando por diversos avatares a lo largo de los siglos:
- IV . La tumba del cardenal Quiñones en la Basílica de la Sta. Cruz: En 1536 Jacopo Sansovino contruyó, por encargo del propio cardenal de la Santa Cruz, su monumento sepulcral, que es a la vez tabernáculo y monumento a la Eucaristía.
El monumento es plenamente renacentista y consta, como se aprecia en la foto superior, de varios franjas horizontales:
- Abajo tiene un zócalo uniforme a lo largo del monumento, como una base.
- La franja sobre el zócalo tiene a cada lado un escudo del cardenal, que, como su familia tenía escudo, no hubo de inventarse uno nuevo, sino que usó el escudo de los Quiñones (con veros, etc.) y sobre él pone el galero (sombrero rojo cardenalicio y de alas con quince borlas a cada lado). El lema y las armas son propias de cada Cardenal.
- La tercera franja, por abajo, contiene, en una placa de mármol, bastante deteriorada, tanto que dificulta ver bien los detalles (los veros, por ejemplo) - especialmente en fotografías de poca resolución. La inscripción está centrada en ese tercer lienzo. Y contiene la dedicatoria que a tal efecto dejó escrita el cardenal:
En la cuarta franja hay dos figuras del antiguo testamento, una a cada lado, en sendas hornacinas: un profeta a la izquierda con el lema: "Regnum dedit eis..."(13); y un rey a la derecha con las siguiente leyenda en su banda: "Miserator Dominus escam dedit timentibus..."[se in memoriam suorum mirabilium.... ] - tomada de una antífona del breviario(14). En el recuadro del medio de esta cuarta franja, más alta que las demás, hay otros dos elementos superpuesto: abajo una leyenda portada por dos ángeles que dice: "HIC DEUM ADORA" [ Aquí adora a Dios]. Y arriba hay un sagrario ( de arquitectura renacentista circular, con cúpula y columnas, con un ángel a cada lado de hinojos. Veámoslo en la imagen.

- Y esta cuarta franja - tema básico - con triple contenido, está encuadrada en una estructura arquitectónica, típica en el Renacimiento, que, a su vez, se encuadra en el conjunto arquitectónico y pictórico maravilloso de esta basílica, obra de grandes artistas que llenaron sus paredes y bóvedas de obras maestras desde el siglo XV al XVIII.

En suma, es un monumento original, no un monumento funerario al uso. La tumba parece un pretexto para adorar a Cristo en la Eucaristía.
- V - La piedad franciscana - a la Pasión de Cristo - de los Quiñones: La querencia de los Quiñones por todo lo franciscano nos plantea el siguiente dilema: ¿La piedad franciscana de los condes de Luna, y su reflejo en el templo de Los Barrios de Luna (Cristo crucificado presidiendo; tal vez, Santa. Elena ejerciendo de patrona; el escudo de las cinco llagas del altar de la capilla de los condes - antiguo emplazamiento del Cristo - que sí es totalmente franciscano; otro escudo también de las llagas de Cristo, más antiguo, sobre la puerte pequeña de entrada al templo) se deben al influjo del Cardenal Quiñones o más bien procede del primer conde de Luna, que bautiza su primer hijo con el nombre de Bernardino; que funda una iglesia a S. Francisco en Benavides de Órbigo (al lado de su palacio); y cuyo hijo pequeño, Enrique, es confiado para su educación al franciscano Cisneros y, finalmente, se hace franciscano - con el nombre de Francisco - y llega a cardenal presbítero, con el título de la Santa Cruz en Jerusalén (en Roma)? -- Parece que ambas cosas son un todo: Puede ser que se iniciase con el primer Conde de Luna, se extiende, y llega a plenitud en el Cardenal Quiñones.
Pero - tal vez - deberíamos insistir de nuevo y añadir más detalles, para entender lo que abarcaba y los signos típicos que usaba la piedad de esa orden. Los franciscanos extendieron por toda Europa, desde la Edad Media, la devoción, a "las llagas que recibió Jesucristo cuando fue clavado en la Cruz (mano izquierda, mano derecha, pie izquierdo, pie derecho, y costado)". El mayor impulsor de la devoción a las Cinco Llagas fue San Francisco y, en general, toda la Orden Franciscana". Y esa piedad del "pobrecillo de Asís" (S. Francisco) "de ser pobre y servir a todos, ante la contemplación de la Pasión de Cristo", la habían extendido por toda Europa los franciscanos ya desde los comienzos del siglo XV. Ahí encaja - sin que sea cuestión de pedir más explicaciones - la piedad franciscana" del Conde de Luna. Que Sta. Elena presidiese o tuviese gran relieve en el templo de Los Barrios, ya no se explicaría por esa devoción, sino por la influencia del Cardenal de la Santa Cruz, en cuya basílica titular nada se entendería sin la presencia de Santa Elena ( La basílica fue su palacio, ella fue a Jerusalem para traer el lignum crucis, construyó allí una capilla y en ella depositó los restos traídos de Jerusalem que obran en la basílica, etc., etc. y por ello parece normal pensar que su devoción en Barrios pueda proceder - de algún modo - del Cardenal Quiñones).
RESUMIENDO, podemos decir que algunas de las manifestaciones más ricas del padre franciscano Quiñones fueron: las misiones de Méjico; las reformas de su orden volviéndola a su espíritu de compromiso original; la intervención del Cardenal Quiñones en Roma a favor de las cofradías de la Vera Cruz (16); tal vez, la continuación y confirmación entre sus familiares de esa piedad que les era propia. Y de ese modo esa influencia franciscana empezó y continuó en el templo de Los Barrios de Luna.
En el terreno de sus relaciones familiares tenemos constancia de algunos datos:
- Que el Cardenal Quiñones veló por la educación de su sobrino Juan de Quiñones (1506-76), maestrescuela de Salamanca, canciller de su Universidad, obispo de Calahorra y padre en Concilio de Trento. Que amparó a sus sobrinos-nietos Claudio Fernández de Quiñones, cuarto conde de Luna, embajador de Felipe II en el Conc. de Trento, y de sus hermanos, de los que uno fue Lupercio de Quiñones, obispo titular y capellán de Felipe II.
De manera peculiar ayudó a su hermana, Leonor de Quiñones - que había sido dama de Isabel la Católica - en la fundación del monasterio de las Concepcionistas de León. Se ocupó personalmente de que los monasterios españoles de las Concepcionistas, consiguiese sus primeras Constituciones (1513) y su primer Ceremonial (1524).
Y, sin duda alguna, se preocuparía por sus padres y hermanos y por sus empresas. Así podemos afirmar, con una certeza moral, que algunas de las cosas importantes y extrañas - por lo menos por su calidad - que hallamos en Los Barrios de Luna - el grandioso templo de Los Barrios, la imagen, de enorme valor artístico del Cristo de esa iglesia, los escudos franciscanos - de la Pasión de Cristo - repetidos en ese mismo templo, la fidelidad de su padre y hermanos a la Iglesia y a los monarcas, etc. - sean consecuencia de su atención y cuidado de los quehaceres de la familia Quiñones.
Con estas notas creo haber contribuido a conocer más de cerca al Cardenal Quiñones - casi como en una larga entrevista, aunque un tanto aguada y sin la calidad humana, que sin duda tendría él.
______________________________________
- NOTA (1): http://www.franciscanos.org/enciclopedia/franciscoquinones.htm .
Es una página en que se resumen las biografías y otros datos
sobre el cardenal Quiñones, de autores tan entendidos en el tema como
son: M. Righetti, I. García, J. Meseguer, Libarius Oliver - traducido
por Quique Sancho en:
http://www.enciclopediacatolica.com/f/franquinones.html
Otra página, que hemos tenido en cuenta, sobre el cardenal de la Santa
Cruz es
http://www.fiu.edu/~mirandas/bios1527-iii.htm, en
la cual se hace un estudio sobre el cardenal Francisco, con muchísimos datos biográficos. Se titula:
The Cardinals of the Holy Roman Church. Biographical Dictionary. Pope Clement
VII (1523-1534) Consistory of December 7, 1527 (III).
- NOTA (2): Su padre en 1491 reformó su testamento por dos veces para evitar que el hijo mayor, Bernardino - luego sería el segundo conde de Luna - pudiese cambiar la herencia de sus tres hermanos menores. Por cierto Enrique recibió en herencia Babia de Suso y Babia de Yuso (León).
- NOTA (3): Se halla todo esto y más en:
http://www.gratisdate.org/nuevas/hechos/hechos.2.3.htm.
- NOTA (4): Se cita la "Historia Eclesiástica Indiana", escrita por Mendieta a finales del siglo XVI.
- NOTA (5): Francisco I de Francia, intentó ocupar Milán, siendo capturado por el emperdor en Pavía y llevado a Madrid. El rey francés perdonado por Carlos V, de nuevo se levantó contra el emperador; y el papa se le habí unido, pensando en liberarse de la influencia de Carlos V sobre Italia...
- NOTA (6): Durante este 2º viaje el P. Quiñones cayó en manos de los berberiscos, que le vejaron. El propio papa se ocupó de su liberación.
- NOTA (7): Recojo aquí una copia casi literal del texto que
describe algunos monumentos históricos, y que se halla
en la página
de extensión cultural sobre Veroli:
http://www.verolano.it/frameset.html.
Dice
así: " En la ciudad quedan restos de tres monumentos,
unidos unos a otros y con el mismo nombre: la iglesia, la puerta
y el palacio "de la Santa Cruz". La iglesia parroquial,
situada en la plaza a que da la puerta, fue erigida por el cardenal
Quiñones a comienzos del siglo XVI. La puerta,
una costrucción medieval de piedra, conduce al barrio
de la Santa Cruz, que, aún hoy, rezuma sabor y artesanía
medieval. Por fin el tercer monumento es el palacio de la
Santa Cruz, que fue la morada del cardenal Quiñones,
Prefecto de Veroli en la primera mitad del siglo XVI. Un gracioso
ojo de buey gótico hace más elegante la fachada
(sobre la que destaca una cruz perforada, símbolo del
título del Cardenal de la Santa Cruz), mientras en la
parte posterior, la curia, aún bien conservada, da un
aspecto característico a este palacio austero y elegante."
- NOTA (8): "Breviario romano, construido con textos de la Sda. Escritura y con historias comprobadas de los santos".
- NOTA (9): Creo que todos estos datos podrían estudiarse desde un punto de vista documental y también desde la perspectiva de los entendidos en arte. Queda ese reto para alguien quiera hacerlo.
- NOTA (10): "Probablemente nació en Drépano (luego renombrado Helenópolis por su hijo Constantino I ) en el golfo de Nicomedia , fue la primera esposa del tetrarca Constancio Cloro , y supuestamente fue hija de un sirviente. Constancio Cloro la tomó como concubina, luego como esposa y más tarde se divorció de ella en 292 para casarse con la hijastra de Maximiano , Flavia Maximiana Teodora . El hijo de Helena, Constantino, se convirtió en emperador del Imperio."
- NOTA (11): Parte de ese letrero fue hallado durante una restauración hecha en 1492 en una caja de plomo de la basílica romana de la Santa Cruz en Jerusalén.
- NOTA (12): Benedicto XIV confíó una reforma casi total a los arquitectos Gregorini y Passalacqua: Construyeron una fachada, en travertino, de tres planos, cóncavo el central, y convexos los laterales; sustituyen el pórtico por un atrio oval, colocando arriba las estatuas de Sta. Elena, a la izquierda, y la de Constantino a la derecha, en medio están los 4 Evangelistas.
- NOTA (13) y (14): EL PRIMERO SIGNIFICA: Les dio el reino..."; EL SEGUNDO: "El Señor misericordioso alimentó a quienes le respetaban en memoria de sus maravillas.
- NOTA (16): Él logró del papa Paulo III, en 1536 en Roma, el decreto ("Vivae vocis oraculo") que permitía la fundación de la Vera Cruz de Toledo, y que sirvió para todas las cofradías de la "Vera Cruz" en España.