
Ya citamos en la página anterior del menú "HISTORIA" los alcaides o señores de la fortaleza de Luna, al servicio de los reyes de Asturias de León y de Castilla. Luego - en la página sobre los señores de Luna - presentamos los últimos de esos señores, que pasaron a inaugurar el Condado de Luna, los Quiñones. Ahora nos toca entrar a desentrañar un poco la trama de parentescos y responsabilidades de los Quiñones. Por lo menos vamos a intentarlo.
Sería fácil despachar esta genealogía con unas breves palabras sobre los últimos eslabones de la cadena de Quiñones. Esto sería apropiado a lo poco que se sabe, a lo abstruso del tema y - como no podría ser de otro modo - al tratamiento mesurado que se debe hacer en una página web. Prefiero, no obstante, ofrecer las diversas "presentaciones" que se han ido ofreciendo en el decurso de la historia, ya que dejan traslucir un devenir costoso y complicado, muy construido. Y además creo que , en el fondo, coinciden todas las versiones, aunque con sus matices e intereses peculiares. Veamos:
1 ) Sobre el linaje de los Quiñones
de Luna hay un apunte histórico en el siglo XVI que tiene cierto
interés: El libro "Armas y linajes de Asturias y Antigüedades
del Principado" que fue escrito por el canónigo de la Catedral
de Oviedo Tirso de Avilés y Hevia, que vivió en Oviedo
en el siglo XVI. Fue reeditado en 1991 por el grupo Editorial Asturiano,
ISBN 84-88071-01-9.
Sobre el origen de los Quiñones de Luna dice en síntesis:
- Que los de Vigil, del concejo de Siero, tuvieron entre sus hombres principales a Diego Fernánez de Vigil, casado con Dª Leonor Suárez de Quiñones, padres de Diego Fernádez de Quiñones, de donde viene la Casa de Luna, que ya conservará el sobrenombre de "Fernández de Quiñones"
- Que D. Diego Fernández de Quiñones o un descendiente del mismo nombre (?) fue señor de Cangas y Tineo, teniente de las fortalezas de Oviedo y Aviles, y también señor de Ribadesella y Llanes, y merino mayor de Asturias.
- Y que renunció a todas esas posesiones, por mantener la paz, en favor de la corona, en tiempos de los Reyes Católicos, haciendo así gala de un modo normal de proceder de los Quiñones, el estar al lado de sus monarcas [ En este caso se trata ya claramente de D. Diego Fernández. de Quiñones, primer conde de Luna].
2 ) Manuel García Mijares ( en la obra "Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres". 1893 ) nos ofrece el origen de los Quiñones de un modo un tanto diferente, pero compatible - según parece - con lo anterior.
Cita, como fuentes de los
datos sobre el origen de los Quiñones, la Crónica del rey,
D. alfionso VII, "El Emperador", y también otros autores.
[ Puede verse la obra en
http://www.llanes.as/cla/mij/mj002.htm ]
En este texto vemos que la genealogía se detiene a tres generaciones de Diego Fernánez de Vigil, casado con D* Leonor Suárez de Quiñones ( antecedentes inmediatos de los Quiñones de Luna ). Se hace además una explicación del origen del apelativo "Quiñones".
El Sr.García Mijares, en síntesis, viene a decir lo siguiente:
D. Rodrigo Alvarez de Asturias (2º conde de Noreña), biznieto del abuelo del Cid, de su matrimonio con Dª Sancha, hija del rey Luis VI de Francia, tuvo entre otros hijos a D. Alvar Pérez de Quiñones. Y durante los reinados de Alfonso VIII y Alfonso IX fue Alférez de León y Asturias ( éste era el máximo honor que en esa época podían conceder los reyes ). De él descienden los Omaña y otras grandes familias. Pero él quitó a sus sobrinos los territorios del Órbigo ["... e lo de órbigo partieron quiñones todos por igual, malgüer que so tio Alvar Pérez de Quiñones se los tolló".] que les había dejado en herencia su padre, D. Rodrigo Alvarez de Asturias ( el tercer ) conde de Noreña, y que ellos - los herederos - habían partido en quiñones iguales .
De ese Alvar Pérez descienden todos los Quiñones, siendo oriundos, pues, de D Rodrigo Alvarez de Asturias, conde de Noreña, al ser hijo del 2º conde y hermano del 3º.
Y añade García Mijares: "También podemos pensar que se llamaron Quiñones, por haber quitado a sus sobrinos lo que les había quedado de sus padres en la rivera del Órbigo, ya que se llaman quiñones a las parcelas iguales entre herederos.
3 ) El origen de los Quiñones según los datos de Ancestry.com
( http://freepages.genealogy.rootsweb.com/~pinofiel/quinones.htm ).
Datos sobre la familia de los Quiñones de Luna:
- Esta familia, tiene su origen en Diego Rodríguez de Asturias, que de su matrimonio con Doña Juana, hija de Alfonso V, de León, tuvo a Pedro Díaz de Aller, Ricohombre, casado con María Ordóñez. De esa estirpe procede:
- Alvar Pérez de Quiñones, padre de Pedro Álvarez de Quiñones ( siglo XIII), Adelantado Mayor de León, Merino mayor de Asturias, casado con Violante Ponce de León de la que tuvo a
- Suero Pérez de Quiñones, Señor de Luna, Adelantado Mayor de León con Alfonso XI, Merino Mayor de Asturias, casado con María Fernández de Mendoza, Señora de Lezcano y Camarera Mayor de la reina Juana Manuel, esposa de Enrique II, de la que tuvo a
- Leonor Suárez de Quiñones, que heredó a sus hermanos con la condición de que sus hijos se llamaran Quiñones, y que se casó con Diego Fernández Vigil de Aller, Señor de la Casa de Vigil, del Concejo de Siero (Asturias) y de la Puebla de Lillo (León) y tuvieron a
- Diego Fernández de Quiñones, Merino Mayor de Asturias, del Consejo de Enrique III, casado con María de Toledo. Y de este matrimonio vienen los demás Quiñones de Luna.
4 ) Hoy contamos con estudios históricos de toda solvencia realizados [ Tomamos este dato de Juan Manuel Bartolomé, Del poder local al nacional: "Los Quiñones-Marqueses de Montevirgen de León (1749-1850)". Universidad de León ] por D. César Álvarez Álvarez: El condado de Luna en la Baja Edad Media, León, Institución "Fray Bernardino de Sahagún",1982. Y J. A. Martín Fuertes, Los Quiñones Marqueses de Montevirgen: linaje y archivo, León, 2.000.
Según los datos que ofrece J. M. Bartolomé, sería D. Pedro Alvarez de Quiñones, hijo de Alvar Pérez, y casado con D· Violante Ponce de León, en el siglo XIII, el tronco común a todos los Quiñones ( de Luna y de Riolago, quedando aparte los de Valdejamuz, como luego veremos). Así:
a - Los Quiñones de Luna surgen de su hijo mayor, Suero Pérez de Quiñones y su esposa María Fernández de Mendoza. A los señores de Luna Enrique IV - en 1462 - les concede, en la persona de D. Diego Fernández de Quiñones, el título de Condes de Luna.
b - Los Quiñones de Riolago proceden de otro hijo de Pedro Alvar, D. Ares Pérez de Quiñones, casado con Teresa López de Mendoza. Y ya en el siglo XV esta rama de los Quiñones enlaza con los Lorenzana: María de Quiñones se casa con Lope Rodríguez de Lorenzana. Su segundo hijo, Suero de Quiñones, forma el mayorazgo de los Quiñones de Riolago, al casarse con María Alvarez de Rabanal - con posesiones en Riolago (Babia de Yuso).
2 - Los Quiñones condes de Luna:
Los Quiñones fueron señores del Castillo de Luna desde 1369. Pedro Alvarez de Quiñones fue nombrado señor de Luna por Enrique II.
En 1402 Enrique III concedió a Diego Fernández de Quiñones "El de la Buena Suerte", señor de Luna, la merindad de Asturias. Hijo suyo fue Pedro Suárez de Quiñones. Este quinto señor de Luna, Pedro Suárez, fue el antecesor inmediato de los condes de Luna.
Y es que su hijo, Diego Fernández de Quiñones, durante el reinado de Enrique IV - año 1462 - fue nombrado conde de Luna. Este primer conde de Luna, tras someter a Asturias - acompañado de Ares de Omaña - recuperó, para sí, Cangas, Tineo y Allande. Y sometió, tras incendiarla, la villa de Ribadesella.
Hijo suyo fue el cardenal Francisco de los Ángeles Quiñones. También fue hija suya Leonor de Quiñones que fue dama de su Alteza, la Reina Doña Isabel, y que luego llegó a fundar en la Casa Palacio, heredado de su madre, en León (1515) un Convento dedicado a María Inmaculada, las Concepcionistas de León.
Por el año 1473 - antes del reinado de Isabel la Católica - los Condes de Luna eran señores de Astorga, El Páramo, Gordón, Laviana, Llanes y Somiedo.
Con el reinado de los Reyes Católicos los Quiñones - partidarios de Isabel - no pierden sus privilegios. Pero en el 1480 - en el proceso de centralización y modernización del reino - al ampliar el realengo y suprimir señoríos - se desmantela el ya secular poder de los Quiñones en Asturias. Parece que no hubo dificultad en ello: se avinieron a la "saca" o vuelta de sus villas al realengo. A cambio les dan el dominio de Babia y la Ciana...
En 1482 Francisco Fernández de Quiñones, tercer conde de Luna, se casó con Dª Mª de Mendoza. Y estamos ya en pleno reinado de los Reyes Católicos. Y en 1491 muere un representante del pasado, el primer conde de Luna.
Pasados los años, en tiempos del Emperador Carlos V (1516-1556)
y de su hijo Felipe II (1556-1598), Claudio Quiñones,
cuarto conde de Luna, fue el famoso embajador en el Concilio de
Trento (1545-1563), que exigió obstinadamente un puesto más
destacado que el de los demás embajadores, ya que él "representaba
al Emperador de la cristiandad".
3 - Relaciones entre los Quiñones y otras casas de la nobleza leonesa.
En el siglo XIV D. Diego Fernández de Quiñones fue acompañado, por D. Ares de Omaña, en sus correrías por la merindad de Asdturias para poner orden, pero más tarde - según la leyenda - hubo una oposición frontal entre los Quiñones y los Omaña. E incluso D. Diego habría llegado a dar muerte a D. Ares en la torre de Ordás, después de haberle invitado a un banquete. La guerra entre Omañas y Quiñones habría asolado también el norte de la montaña leonesa. Ya en el siglo XV los Quiñones pasan a fomar parte de la oligarquía castellana.
- NOTA: Transcribo un texto típico de calumnias sobre el conde de Luna, que ofrece otro final para D. Ares de Omaña. Dice, más o menos: A la sombra de un Rey al que apellidaban el de las Mercedes (Enrique III), el conde de Luna, que tenía un castillo en Barrios de Luna, quiso someter a su dominio el valle de Laciana. Las barbaridades que hizo el conde fueron innúmeras. El conde, con sus huestes, entre las que había hasta moriscos, asolaba la tierra, derribaba las casas solariegas y hacía huir a los hidalgos a las montañas. Los hidalgos caían sobre las retaguardias de Luna y, en una de éstas, don Ares, señor de Omaña, cayó asesinado a traición.
Fueron famosas las duras relaciones y la oposición entre los Guzmanes y los Quiñones del reino de León. Pero las familias, a pesar de ello, se entremezclaron con sus matrimonios:
Ramiro Núñez de Guzmán y Osorio, Señor de Guzmán, Aviados, Toral y Valle de Boñar, que había servido a los Reyes Católicos, contrajo matrimonio con Doña Juana de Quiñones, hija de D. Diego, Primer Conde de Luna.
Al llegar la Guerra de las Comunidades, el de Luna - D. Francisco Fernández de Quiñones, tercer conde de Luna, sobrino de la valiente Dª Juana - encarna el partido del Emperador Carlos V, mientras los Guzmanes capitaneaban a los comuneros - que eran la mayoría del pueblo y el clero. Al final de la guerra, D. Ramiro fue excluido de la carta de perdón que dio Carlos I el 28 de octubre de 1522. Él y sus hijos partirán desterrados hacia Portugal, mientras queda con todo su poderío el conde de Luna.
La mujer de Ramiro Núñez de Guzmán, Dña. Juana de Quiñones, se hizo fuerte en Toral, ante la orden de Carlos I de derribar su castillo, diciendo que era suyo, no de su marido, y que ella era Juana de Quiñones. Además dio orden - a las fuerzas de las demás fortalezas de su marido - de resistirse a los oficiales del Emperador. Dándose la curiosa circunstancia de que los realistas estaban encabezados por un Quiñones y los Comuneros - Guzmanes - tenían el liderazgo de Dña. Juana de Quiñones.
D. Ramiro y Dª Juana fueron los padres del obispo que construyó
el palacio de la Diputación, Don Juan Quiñones y Guzmán,
enterrado en el convento de Santo Domingo y con estatua orante en San
Marcos, y otra en el zaguán de la Diputación.
4 - Escudo de los Quiñones:
El escudo de los Quiñones está formado por veros (vasos) contrapuestos, unos de esmalte blanco y otros de esmalte azul. Se describe como un "Escudo jaquelado [ajedrezado] de quince piezas, ocho de gules [rojo heráldico] y siete de veros [vasos]. Algunos ponen los jaqueles de plata [blanco] y sable [negro].

Hay otros muchos escudos de los Quiñones de Luna en sus castillos y en sus palacios, incluso en la tumba del Cardenal de la Santa Cruz, en Roma, el cual adoptó como escudo, el de su familia, los Quiñones. Todos ellos se podrían poner como ejemplo, pero aquí sólo presentamos otro, el del atrio de la Catedral de León. En él se aprecian con total claridad los veros de los Quiñones de Luna.

5 - Palacios y castillos de los condes de Luna:
- En "LEÓN: CIUDAD MONUMENTAL", de Arantxa Revuelta Bayod, se dice:
"Este palacio fortaleza, de los condes de Luna, situado en el ángulo sudoeste de la muralla antigua, está ubicado en la "Plaza del Conde", que fue mandada construir por Alfonso XI a principios del siglo XIV. Perteneció - el palacio - a la familia Quiñones. Se conserva el cuerpo central de la fachada de sillería de piedra.
Tiene una portada gótica con díntel sobre modillones. Un gran arco apuntado cobija el tímpano, con emblemas heráldicos de gran importancia histórica. Encontramos allí tres escudos: El central es el de los Quiñones, en su aspecto más primitivo (dibujo de los veros en forma de castillos).
Posee una portada de piedra del siglo XIV, mudéjar . Y tiene un amplio balcón, a manera de galería, de tres arcos de medio punto, sobre columnas de estilo ramirense, con sus fustes de mármol blanco y los de los extremos estriados en espiral, y dos capiteles corintios con doble fila de hojas lisas.
Destaca la torre del siglo XVI, en uno de los ángulos de la plaza, de paramento almohadillado".
Declarado Monumento Histórico en 1931.

[Esto está sacado de "Historia de Vuillanueva de Jamuz",
en http://villanuevadjamuz.en.eresmas.com/index.htm]
Villanueva de Don Gutierre es el antiguo nombre de Villanueva de Valdejamuz, centro del Concejo de Valdejamuz. Y es que primero perteneció a D. Gutierre; luego (a finales del siglo XII) fue "Villanueva de Simón Sánchez", de Ordás , emparentado con D. Gutierre Bermúdez por su matrimonio. Y, como éste murió sin descendencia, el Concejo de Valdejamuz pasó a pertenecer a Morán Pérez, Merino Mayor de León, ya que su mujer era hermana de la esposa de Simón Sánchez. Durante más de siglo y medio y, hasta el último tercio del XIV, perteneció a la linajuda familia de los Moranes.
A finales del siglo XIV, pasa a engrosar el patrimonio del Adelantado Mayor de León y Asturias, Pedro Suárez de Quiñones, quién en 1398 deja a su sobrino - Diego Fernández de Quiñones - estos territorios de Valdejamuz.
Diego Fernández de Quiñones es el señor de Luna, apodado, "El de la Buena Suerte", de tiempos de Juan II. Fundó para sus hijos cuatro Mayorazgos. Pero, al morir dos de ellos, sólo quedaron : Pedro Suárez de Quiñones, antecesor de los todopoderosos Quiñones-Condes de Luna; y Suero de Quiñones, el del "Passo Honroso".
Suero de Quiñones recibió de D. Diego el mayorazgo de Valdejamuz en 1435, poco después del "Passo Honroso", protagonizado por don Suero en el puente de Hospital de Órbigo, en julio y agosto de 1434. Desde ese momento queda formada la rama de Quiñones de Valdejamuz, con sus bienes (el Mayorazgo de Valdejamuz) y su capital (Villanueva de Valdejamuz). Ahí levantó D. Suero su residencia, el castillo-fortaleza, cuyos restos aún pueden contemplarse.
Tras la muerte violenta de don Suero de Quiñones en 1458, le sucedió su hijo, Diego de Quiñones y Tovar, caballero de la Orden de Santiago y Comendador de Destriana. Con él empiezan conflictos permanentes con la casa de los Condes de Luna.
Su primo, Diego Fernández de Quiñones, primer conde de Luna, pretendía arrebatarle los concejos asturianos de Cangas y Tineo y las villas de Allande y Somiedo, pertenecientes al de Valdejamuz. En la contienda de la herencia tuvieron que mediar incluso los Reyes Católicos. Las rencillas se agravaron a la muerte de Diego de Quiñones y Tovar, ya que el Conde de Luna no reconoce como legítimo a Diego de Quiñones y Lemos, hijo de Diego de Quiñones Tovar, que, a la sazón aún era menor de edad.
En 1485 el Conde de Luna tomó por las armas la fortaleza de Villanueva.Y la retuvo hasta que en 1489 le fue ordenada la devolución de esas pertenencias a Diego de Quiñones y Lemos, al menos hasta que cumpliese catorce años. Pero los Luna no van a dejar de reclamar esos bienes, hasta que en 1529 llegan a un acuerdo, logrado por una sentencia de la Real Cancillería de Valladolid, por la que el de Luna devuelve los bienes tomados a la casa de Valdejamuz. Diego de Quiñones y Lemos fallece en 1540, el Señorío pasa a su hijo, Suero de Quiñones y Zúñiga, hijo de su segundo matrimonio con Leonor de Zúñiga.
Pero Suero de Quiñones y Zúñiga falleció en Valladolid el 27 de abril de 1590 sin haber tenido descendencia de sus tres matrimonios. Por lo cual, extinguida la línea sucesoria de los Quiñones descendientes de don Suero el del "Paso Honroso", y en virtud de lo dispuesto por Diego Fernández de Quiñones, "El de la buena suerte", en las cláusulas de fundación del Mayorazgo de Valdejamuz, éste pasó a formar parte del patrimonio de la otra línea de los Quiñones, los Condes de Luna, en la persona de Juan Alfonso Pimentel, conde de Benavente, quien lo reclama para su hijo, Antonio Alfonso Pimentel y Quiñones, conde de Benavente y Luna. Y así le fue concedido por el rey Felipe II, en 1591.
7 - Los condes de Luna y el derribo de castillos en tiempos de Isabel y de Carlos V:
Este tema puede verse, de modo completo y con todo lujo de detalles, en:
"VEGAS DEL CONDADO(LEON). HISTORIA, LEYENDA Y FOLKLORE" (Cap. IV: "El
Palacio")
Por Restituto Martínez Rodríguez. León, 1980.
En http://www.vegasdelcondado.com/restituto.htm
El derribo de muchas fortificaciones y palacios del reino de Castilla en tiempos de Isabel la Católica se debió a la participación de sus dueños en la lucha a favor de la Beltraneja y contra la Reina Isabel; o también a la ordenación de la política interior para evitar constantes desórdenes y abusos señoriales de todo tipo.
En tiempos de Carlos V se debió - el derribo de fortalezas - a la participación de sus dueños en la Guerra de las Comunidades.
El rey Carlos I ( sucesor de de la Reina Juana, de D. Fernando y del Regente, Cardenal Cisneros ) ya antes de venir a España había exigido dinero a las Cortes para sus gastos. Luego, al heredar el imperio, necesitaba dinero para ir a su coronación de Emperador a Alemania. Las cortes se lo negaron en un primer momento; pero él trasladó las cortes a La Coruña, y corrompió incluso a algunos representantes de las ciudades, que al regreso a su tierra fueron degollados por el pueblo como traidores... Esto es, más o menos, lo que se suele decir del tema de las cortes de Santiago-La Coruña, pero luego veremos algún detalle, al citar la postura - digna, según parece - de D. Francisco Fernández de Quiñones, tercer conde de Luna.
El disgusto de la nobleza e, incluso, de la población del reino de Castilla ante los nuevos impuestos y el atrevimiento de los flamencos, traídos por el rey Carlos, se reflejaba en una amplia reacción del pueblo, el clero y la mayoría de la nobleza. Se organizó una cierta insurrección en las distintas zonas del reino de Castilla. En las ciudades y en los concejos se crearon milicias para luchar por los derechos del pueblo. Ese levantamiento contra el Rey Carlos, contra su regente, Adriano de Utrech, y contra su corte y consejeros flamencos, que menospreciaban los derechos del común, las haciendas y el justo sentir de los ciudadanos, se llamó Guerra de las Comunidades.
León, como otras muchas ciudades, había enviado con ansiedad a las personas elegidas para representarla en las Cortes, y para regatear los fondos pedidos:
- La nobleza leonesa estaba dividida entre los Quiñones, partidarios del Emperador, y en franca minoría. Su máximo representante era D. Francisco Fernández de Quiñones, tercer conde de Luna.
- Por otro lado - no sin parentesco político - estaban los poderosos Guzmanes, cuya cabeza era D. Ramiro Núñez de Guzmán, señor del Porma y de la villa de Toral. D. Ramiro estaba casado con D*. María Juana de Quiñones, tía carnal del tercer conde de Luna.
En la Guerra de las Comunidades los Guzmanes fueron comuneros; y realistas los Quiñones . Nada más ser derrotados los comuneros en Villalar, D. Ramiro y sus hijos huyeron a Portugal. Carlos V - al no poderles prender y castigar - ordenó que fuesen arrasadas todas sus propiedades. Se salvaron de la destrucción y el incendio solamante la casa de los Guzmanes en León defendida por los vecinos, y el castillo de Toral defendido por la esposa de D. Ramiro, María Juana de Quiñones.
- "De esta destrucción sólo pudo salvarse, como queda dicho, el castillo de Toral, pues la esposa de D. Ramiro, además del apellido Quiñones que tenía, defendió la fortaleza con valentía diciendo que era de ella".
En la ejecución del castigo a los comuneros desaparecieron muchos castillos y palacios señoriales. Así lo cuenta la página citada:
- "El mismo rey, en documento firmado en Segovia el 11 de mayo de 1521, ordenó al licenciado Lerma se dirigiese a Toral, Vegas del Condado, Aviados y Valdoré y procediera en todas esas localidades a la destrucción y al secuestro de todos los bienes pertenecientes a D. Ramiro. Muchas y muy extensas eran las propiedades de los Guzmanes hasta bien entrado el siglo XVI. Refiriéndonos solamente a las que tenían en lo que hoy es nuestra provincia, aparte de las de la capital, podemos contar las villas de Aviados, Toral, Cañizal, y Vegas, dominando también en extensos territorios de los ríos Esla, Porma y Curueño".
El castigo a las personas de los comuneros ( prisión y muerte incluidos ) parece que fue más usado de lo que se ha dicho hasta no hace mucho. La versión oficial de que - excepto a los cabecillas ( Padilla, Bravo y Maldonado ) - se había perdonado a todos los demás comuneros, no parece exacta. Según varios estudios recientes, se borraron de los archivos oficiales los datos de los ajusticiados. La prueba de todo esto, y que no es fácil rebatir, está en los libros de difuntos de las parroquias castellanas, que atestiguan muchos más entierros de los normales en los meses que siguieron al "desastre de VILLALAR". También apunta en ese sentido la árdua gestión de los eclesiásticos - no implicados en la guerra - en favor de las víctimas. Tal fue el caso del luego cardenal Quiñones intercediendo, a través de los compañeros de orden flamencos, ante el emperador para salvar la vida de los vencidos.
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