LOS BARRIOS
DE
LUNA
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LOS BARRIOS DE LUNA,
LEÓN (ESPAÑA)
LOS BARRIOS DE LUNA,
LEÓN (ESPANA)
CLAUDIO QUIÑONES, ENBAJADOR DE FELIPE II EN EL CONCILIO DE TRENTO:
EL CUARTO CONDE DE LUNA, ANIMADOR DE TRENTO.
1. La saga de los Quiñones (Repetimos ideas para tener claro el orden de sucesión):

Consciente - y víctima en varias ocasiones - de la confusión que pueden engendrar nombres idénticos, pretendo hacer un breve repaso de los principales personajes de la familia Quiñones.

Los quiñones, originarios de Asturias (s. XI), fueron señores del Castillo de Luna desde 1369. Pedro Alvarez de Quiñones fue nombrado merino mayor de Asturias y adelantado mayor de León.

Ya en el siglo XV los Quiñones pasan a fomar parte de la oligarquía castellana. En 1402 Enrique III concedió a Diego Fernádez. de Quiñones "El de la Buena Suerte" - Señor de Luna - la merindad de Asturias. Hijo suyo fue Suero de Quiñones, el caballero de las justas del Paso Honroso (1409-1458); y también Pedro Suárez de Quiñones que recibió Cangas, Tineo y Allande. En 1443 adquirieron Ribadesella. Este señor de Luna, Pedro Suárez, Construyó la Torre de Ordás.

Su hijo, Diego Fernández de Quiñones, fue nombrado I Conde de Luna durante el reinado de Enrique IV - año 1466. Este primer conde de Luna, tras someter a Asturias - acompañado de Ares de Omaña - recuperó, para sí, Cangas, Tineo y Allande. Y sometió, tras incendiarla, la villa de Ribadesella. Hijo suyo fue el cardenal Francisco de los Ángeles Quiñones. Y también fue hija suya Leonor de Quiñones, que fue dama de su Alteza, la Reina Doña Isabel, y que luego llegó a fundar en su casa-palacio de León, en 1515, un Convento dedicado a María Inmaculada, por la entrañable devoción y amor que rendía a la Madre de Dios. Le ayudan en esta empresa su hermano el cardenal Francisco de los Ángeles, y su hermana Francisca, que será la primera Abadesa del nuevo Convento (desde ese momento de la fundación hasta 1550, en la Concepción de León, se hallaría siempre una hija del respectivo titular del condado de Luna.

Por el año 1473 - antes del reinado de Isabel la Católica - los Condes de Luna eran señores de Astorga, El Páramo, Gordón, Laviana, Llanes y Somiedo. Con el reinado de los Reyes Católicos los Quiñones - partidarios de Isabel - no pierden sus privilegios. Pero en el 1480 se desmantela el poder de los Quiñones en Asturias. Parece que no hubo violencia en ello: se avinieron a la "saca" o vuelta de esas villas al realengo. A cambio les dan el dominio de Babia y la Ciana...

Su hijo mayor, Bernardino Fernández de Quiñones fue el II Conde de Luna. Y le sucederá su hijo Francisco, habido con su esposa, Isabel Osorio.

En 1482 Francisco Fernández de Quiñones, le sucede como III conde de Luna. Se casó con Dª Mª de Mendoza. Y estamos ya en pleno reinado de los Reyes Católicos. En 1491 moría un representante del pasado, el primer conde de Luna.

2. El cuarto conde de Luna(1), embajador de Felipe II en Europa y Trento.

Pasados los años, en tiempos del Rey Felipe II (reinó entre 1556-1598), Claudio Quiñones, IV conde de Luna, fue embajador del monarca en el imperio y en el Concilio de Trento. Fue famoso por exigir obstinadamente un puesto más destacado que el de los demás embajadores, ya que él representaba al Emperador de la cristiandad. Para colmar sus exigencias le colocaron en el centro del semicírculo del concilio. Así le vemos en la imagen de la izquierda de esta página: Está sentado a la mesa, próximo al secretario del concilio y muy dignamente vestido...

Representación del Concilio de Trento.
El Conde de Luna en el centro, junto al secretario.

Se le cita- con las siguientes palabras - en el Apéndice III sobre el concilio de Trento, en la página web:
http://www.encuentra.com/ : "El Ilmo. Sr. Claudio de Quiñones,cuarto conde de Luna. Tenía su asiento separado de los demás embajadores por la distinta competencia en la defensa de la fe entre el imperio - representado por él - y los demás reinos cristianos de Europa. Murió en Trento en 28 de diciembre de 1563: español".

3. Claudio Fernández de Quiñones cumplió escrupulosamente su comtetido:

La misión del embajador y portavoz del rey de España era mirar por los intereses de España en Europa y en el Concilio. Entre esos intereses figuraban el esclarecimiento de fe y la reforma de la iglesia, pero logicamente también el buen entendimiento y la unidad entre los distintos sectores del cristianismo, los católicos del sur y los protestantes al norte de Europa, donde España tenía grandes intereses (2).

Por esa razón él insistió ( cuando le tocaba exponer las directrices de Felipe II ) en que se lograse la presencia de los protestantes en las sesiones del concilio para razonar con ellos y discutir serenamente los temas(3), intentando una pacificación de la iglesia.

Ya se veía próximo el final, pues se llegó a la XXIIIª sesión (15 de julio de 1563) en que se trataban ya los últimos temas ( el sacerdocio y sus implicaciones, y la reforma encaminada a concretar la temática de la residencia de los obispos, etc. ) Y, al finalizar esa sesión, el papa Pío IV y los legados pensaron en terminar el Concilio.

Pero, después de la intervención del embajador español Claudio de Quiñones, 'Conde de Luna', proponiendo la participación de los protestantes para las siguientes congregaciones, el Concilio se prolongó dos sesiones más.

Y en ese mismo sentido procuró influir el embajador español en los padres conciliares españoles, que eran muchos y de gran preparación teológica. Pero las dificultades eran máximas: los protestantes ya habían llegado muy lejos, siendo excomulgados; además - al final - se negaron rotundamente a acudir al concilio.

Ante esa negativa y el hecho de estar a punto de concluir la temática conciliar y por ello las sesiones, hubo un grupo nutrido de padres conciliares que se opusieron a que acabase el 4 de diciembre de 1563. Pretendían que se volviese a reunir para seguir trabajando por la unidad. Pero al final se impuso la razón y todos dieron por bueno acabar con un gran aplauso.

Claudio de Quiñones, sea por ese fracaso personal o - como dicen otros - por haber caído en desgracia con el Rey Felipe II (3), no se ausentó de Trento inmediatamente. Se quedó en su residencia ( suponemos que vivía allí con su mujer, Catalina Pimentel y Velasco, hija de Alonso Pimentel, 5º. conde y 2º. duque de Benavente ).Y ese conde de Luna "Murió en Trento, en el palacio Roccabruna, el 28 de diciembre de 1563, despué de una fiesta con baile en casa de los Balduini. Fue enterrado en la iglesia del convento de S. Bernardino, extramuros."

4. ¿Y cómo fue la vida de este cuarto conde de Luna en Trento?

En la ciudad de Trento vivió alojado - pagando un alquiler de 50 escudos al mes - en el Palazzo Roccabruna durante los meses que hizo de embajador ( fue nombrado para tal puesto en 1562). "El palacio se sitúa en el centro histórico de Trento, a pocos pasos del la plaza del Duomo. El Palacio Roccabruna es un edificio señorial del siglo XVI. Es una noble residencia ciudadana que custodia un patrimonio artístico refinado y de gran valor histórico, y que ha llegado a ser ahora la << Casa de los productos de Trento >> y ofrece un marco prestigioso y elegante a la puesta en escena de la revalorización de la identidad local." Fue construido en el movimiento de nobilización por la arquitectura, que tuvo origen ante la perspectiva del concilio anunciado y programado para la ciudad. Su dueño fue un canónigo Gerolamo que reunió todos los bienes familiares para tal fin. Hoy ha sido enteramente restaurado por la Cámara de Comercio, Industria, Artesanado y Agricultura de Trento.

El palacio Roccabruna tiene hoy día aún un gran prestigio, como obra de arte. Veamos dos fotografías: Una de la portada y otra de la "Sala del Conde de Luna".

Sala del Conde de Luna.
Palacio Roccabruna.

Y parece que ese palacio, durante la última etapa del concilio de Trento, al ser la residencia del Conde de Luna, y estando conformes con tal situación los distintos sectores del concilio, funcionó como centro cultural de vida ciudadana y religiosa.

Además Trento ofrecía un entorno my adecuado para disfrutar de las excursiones y salidas al campo y a sus montañas, cosa que haría el Conde de Luna, dada su formnación de culto renacentista(4).

Veamos algunos datos del paisaje del Trentino, tal como están en la actualidad. Los datos básicos han sido tomados de las páginas del Commune di Trento
( http://www.trentino.to/it/guide/ ):


Paisajes de la región de Trento.

Para más datos del cuarto conde de Luna, Claudio Fernández de Quiñones, y sobre todo lo concerniente al palacio Roccabruna en Trento, véase la página del Palazzo Roccabruna:
http://www.palazzoroccabruna.it/FileAllegati/Osservatorio/Palazzo%20Roccabruna _storia%20e%20arte.pdf. Pags. 6 y 7.

Para conocer las posibilidades turísticas de Treno, véase la página de "Azienda per il Turismo":
http://www.apt.trento.it/index.htm


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(1) Para completar un poco la saga de los Condes de Luna deberíamos apuntar ahora: Que el 4º Conde de Luna, Claudio, el de Trento, era hijo de Francisco Fernández de Quiñones - el de las cortes de La Coruña y los comuneros - y de María de Mendoza ( hija del conde de Benavente ); y que el 5º conde fue Luis Fernández de Quiñones ( hijo del 4º conde de Luna y de su esposa Catalina Pimentel) el cual se casó con María Cortés y tuvieron una hija, Catalina Fernández de Quiñones, 6ª Condesa de Luna, que se casó 1569 con el 8º conde de Benavente, Antonio Alonso Pimentel.

(2) El concilio se había realizado durante tres períodos discontinuos, habiendo sido interrumpido por diversas razones. Por eso hubo:
- un 1º período, de 13 Dic. de 1545 a Sept. de 1549 ( Pulo III ).
- un 2º periodo, de 1 Mayo de 1551 a Abr. de 1552 ( Julio III ).
- un 3º período, 18 de En. de 1562 a 3 de Abr. de 1563 ( Pio IV ).
Y es incuestionable el interés que en la pòlítica del rey de España tenía el Concilio. Citamos algunas recomendaciones que, de parte del rey, se le hacen al embajador y que nos ofrece MANUEL RIVERO RODRIGUEZ con el título de: "Confesionalismo, los deberes del gobernante en materia de religión"
- "Con ésta se os envían dos memoriales en lo de la reformación (de la Iglesia), en los cuales, como en ellos veréis, se han puesto algunos puntos en esta materia de reformación, así en lo que toca en general a la Iglesia como en lo particular destos reinos; advirtiendo de los artículos y cosas de que no conviene tratarse y de los en que se desea remedio y se podrían pedir. Veréis los dichos memoriales juntando para este efecto los letrados que ahí están por Nos y los prelados que os pareciere (...)
Por uno de los capítulos de vuestra carta se os advirtió de los inconvenientes que acá se representaban en el tratarse en el concilio del Indice de libros prohibidos en general, como se había determinado y hecho deputación; y que esto, demás de lo que tocaba a nuestras provincias, por lo que concernía a estos reynos, era muy peligroso y de ocasión para tocarse en cosas que no conviene. Y, aunque por algunas cartas particulares se tiene aquí aviso que en esto se ha pasado adelante y se ha tratado de aprobar algunos libros que acá por los ministros del Santo Oficio están vedados (...) ha parecido con esta ocasión tornaros a advertir (...) que hagáis todas las diligencias posibles para que no se proceda adelante y se desvíe e impida".

(3) En ese sentido se expresa una página web del Commune di Trento:
"Al tempo del Concilio, nel palazzo abitò Claudio Fernandez de Quignones, meglio conosciuto come conte di Luna, oratore di Filippo II di Spagna. Dopo la conclusione del Sinodo, egli non tornò in Spagna (era caduto in disgrazia presso il suo sovrano, non essendo riuscito ad arrestare le conclusioni del Concilio). Morì il 28 dicembre dopo una festa danzante in casa Balduini. Fu sepolto nella chiesa del convento di S. Bernardino, fuori le mura".


(4) Sin duda era un hombre bien formado y capaz de afrontar el reto que suponía intervenir en un concilio de toda la iglesia y en nombre de Felipe II. Eso mismo concluimos de los desvelos y empeño en educarle bien de su tío-abuelo, el cardenal Francisco de los Ángeles Quiñones ( que sólo le llevaba unos 30 ó 40 años) . También hablan en ese sentido los estudios hechos sobre su biblioteca ( "La biblioteca de Claudio Fernández Vigil de Quiñones, conde de Luna y embajador de Felipe II". Autor: Blas Casado Quintanilla. Archivos Leoneses: revista de estudios y documentación de los Reinos Hispano-Occidentales , ISSN 0004-0630, Nº. 74, 1983, pags. 353-378.

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Ferrol, 22 - 08 - 09