
Hoy día esa estructura rocosa es parte fundamental del muro de contención del Embalse de Luna. Es una fortaleza natural de cuarcita, de gran altura - 120 metros de promedio. El hueco abierto en la roca por la erosión del río - que llegó a lo hondo del valle - hoy está cerrado por un muro de cemento armado, que continúa la roca y detiene las aguas, clausurando así el valle. El muro tiene, en ese lugar, una altura de unos noventa metros. La roca sólo era accesible - por un paso estrecho y abrupto - en su parte nordeste, en la zona en que la cruza la carretera que actualmente la corona y la recorre desde Ventorrillo hasta la ladera del Cuerno Luna.
Aquí vemos su aspecto amable y con sol naciente:
Su historia la vamos a ir exponiendo en varias etapas:
En los salientes de la Peña del Castillo ( Senda de los Años [Al norte, a mitad de la peña], Senda de los Lirios [ Bajo el trozo grande de muro del castillo, que está al mediodía], Senda de los Furacones [ Da acceso a los dos grandes agujeros que hay en la parte central, bajo la carretera, mirando hacia pueblo] - entre otras ) y en las huertas del Trabanco ( barrio que se hallaba en la falda sur de la peña ) se hallaron restos que acreditan la función de acrópolis y baluarte de la roca desde tiempos antigüos:
Cerámicas: En las pedreras de los restos del castillo - situadas en las sendas de la Peña del Castillo o bien en las laderas próximas del Norte y del Sur - hay restos de pucheros o vasos de arcilla hechos a mano, que podrían remontarse a etapas prehistóricas, en que se desconocía el torno. Y es que se trata de una cerámica hecha a mano, incluso con huellas de dedos y uñas (por cierto de pequeñas dimensiones, ¿femeninos?) y de las ramas de retama, utilizadas en su fabricación. Hay cerámica roja y gris, y restos de vasos y de recipientes de grandes proporciones, a juzgar por su espesor. Cabe la posibilidad de que fuesen hechos a mano por no tener torno ( por pobreza), no por no conocer el torno.
Hachas de piedra: Se apreciaban, hasta no hace muchos años, en las familias de ganaderos de la zona, las "piedras de rayo", como utensilios para hacer incisiones a los animales, sin que la herida se infectase. En realidad se trata de hachas de piedra ( pulidas )- cuarcitas o areniscas duras, en la mayoría de los casos - que podrían remontarse a una época en que la piedra era el material normal de los instrumentos. Y, al aparecer los metales, en un primer momento, se dudaría de ellos y se pasaría a sobrevalorar lo anterior, hasta sacralizarlo como más sano (no infecto).
Piedras de molino de mano, a veces trozeadas, se han hallado al cavar zanjas o cultivar las huertas del Trabanco. Incluso se hallaron piedras de molino de 1 m. (más o menos) de diámetro. Algunas estaban hechas de aglomerado, cimentadas a "calicanto", y con gravilla de cuarzo del tipo de Soto y Amío.
Piedras-asperones: En las escombreras de la fortaleza ( por cierto muy escasas ) aparecen piedras de afilar. No se hallan en buen estado ya que han caído desde la roca, pero los trozos atestiguan su existencia, y sus usos. Algunas de estas piedras son anchas y se parecen a las piedras usadas para moler el grano en los castros prerromanos del Noroeste Peninsular. Otras son claramente piedras de afilar. Y es que es fácil suponer que las herramientas de hierro eran afiladas en rocas graníticas, y que, mientras en las defensas los soldados vigilaban o espiaban al enemigo, ocupasen el tiempo poniendo a punto sus armas ( cuchillos, lanzas, espadas...) y también que algunas de las piedras cayesen o se usasen luego como armas arrojadizas.
Piedras-martillo: Algunos cantos rodados, cuya forma se adapta a la mano, presentan una superficie que fue usada para golpear repetidamente
También se han hallado puntas de flecha ( de hierro ), de los dardos lanzados con arco. La mayoría de las que se encontraban en las sendas de la peña - por ejemplo en la "Senda de los Años" - tenían la punta doblada de haber chocado con la roca antes de caer. Su longitud se sitúa en unos 13 cms. Tenían un espigón, de unos 4 cms., para incrustarse en la varilla de madera. El cuerpo se iniciaba en un cubo que culminaba en fina punta cuadrangular. Véase un apunte, a tamaño natural: fig. 1.
Las puntas de lanza, menos abundantes, tal vez caídas desde las defensas, consistían en una hoja de unos 25 cms de larga, acabada en un tubo producido al doblar la hoja para encajar el asta.
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Calzada romana: Por estos valles discurría una calzada romana, por la que, desde León, penetraban las legiones para someter a los aguerridos astures ( Estos habitaban una zona amplia de las actuales provincias de León, Oviedo, Zamora y Orense. Comprendía desde el río "Astura" - el Esla - bajando hasta el Duero, extendiéndose luego, por el Oeste, hasta la Sierra del Caurel, Cabeza de Manzaneda y el Navia. Y por el Norte llegaba hasta el mar, entre Galicia y Catabria - desde el Navia al Sella ). "Asturica Augusta" - Astorga - era la capital de los astures.
Explotaciones aríferas: Una finalidad básica de la presencia de las legiones romanas en el noroeste peninsular era proteger la explotación de los recursos mineros de la región astur. Y es que la zona se constituye - después de Augusto - en una enorme "factoría del oro de Roma", que se extendía desde el río Esla ( Astura ) - por el Este - hasta el Teleno, por el Oeste; y que llegaba hasta el Cantábrico, por el Norte. Muchos miles y miles de esclavos y de "amarillos astures" ( el "pallidus astur" de los historiadores romanos ) removían las entrañas de la tierra en busca del preciado metal. Las famosas Médulas son sólo un ejemplo, tal vez más conocido y conservado que otros; pero son sólo eso, un ejemplo entre miles de explotaciones. La densidad del mapa de los trabajos auríferos, en tierra astur, al norte y al sur de la Rodilla Cantábrica, es sobrecogedor.
Esto ocurrió , sin duda - situándonos ya en la zona que nos ocupa - con las explotaciones auríferas de Campo Sagrado. (?), con las del Escobio , con las de Vega de Caballeros, de oro y plata, con las de Omaña, y con las de Miñera de Luna, de minio ( de donde viene "miniera" > Miñera, y también, "mina").
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Puentes romanos: En el lugar exacto del actual muro de contención del embalse había un puente romano con dos arcos. Uno de ellos era grande y abarcaba el "Pozo del Piélago" ( remanso del río, entre las dos rocas laterales, de unos 3 a 4 metros de profundidad ). Éste arco fue dinamitado durante la Guerra Civil de 1936. El segundo arco - el que aparece en la foto adjunta, hecha desde la parte norte del muro actual del embalse y del lado de Vardecanales - fue eliminado para hacer la cimentación del muro citado. Y ese arco estaba cimentado en troncos de roble colocados sobre los acarreos del río, según testimonio de los trabajadores de la cimentación del muro del embalse.
La calzada romana continuaba por el valle al lado del río, y, a la altura de Mallo de Luna, cruzaba nuevamente el río hacia su margen izquierdo por un largo puente romano de muchos arcos, cuyos restos aún se ven cuando el nivel de las aguas del embalse desciende.
Castro romano: Publio Carisio ( que, al comienzo de la "Guerra contra Cántabros y Astures", en el 25, a. C, ocupó Lancia y persiguió a los astures y les cercó en el Mons Medulius, hasta que prefirieron morir a entregarse ) recorrió con sus tropas la calzada del Luna. Una prueba de ello es la aparición de monedas, en zonas próximas al castillo, con la efigie de Carisio en la cara y con las armas arrojadizas de los vencidos en el envés. De todos modos, como ya dijimos, los puentes romanos sobre el Luna son prueba incontestable de la presencia de las legiones . Y podemos suponer, con casi absoluta certeza, que los legionarios romanos - una vez tomado el fuerte ( Peña del Castillo ) a los astures - lo convirtieron en castro romano. Nos apoyamos, para afirmarlo, en estos datos: la calzada romana; puentes romanos de Los Barrios y del Cuartero de Mallo; monedas, puntas de flechas - típicas de los astures y con la punta doblada por ser lanzadas contra la fortaleza; también en otros datos, como la estructura de la fortaleza: torres cuadradas, construcciones meramente defensivas, hechas a calicanto ( que no es medieval ), calefacción bajo el suelo - en una zona central habitada - a estilo romano, no de la Edad Media. Y seguramente ese aspecto, de fortificación romana con torres defensivas cuadradas en los puntos débiles, haya sido el aspecto que ya tuvo siempre la fortaleza.
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