| Los
ingleses (del 500 en adelante) |
Tras
la retirada de las legiones romanas a la Galia (actualmente Francia)
en torno al año 400, las Islas Británicas cayeron en un periodo de
oscuridad que duró varios siglos y del que apenas quedan crónicas
escritas. La cultura británico-romana que había existido durante 400
años bajo el dominio del Imperio, desapareció a causa de las
incesantes migraciones e invasiones bárbaras. Los celtas vinieron de
Irlanda (el pueblo de los Scotti dio su nombre a la parte norte de la
principal isla, que se llamó Escocia). Los sajones y anglos llegaron
desde Alemania, los frisos de la actual Holanda y los jutos de la
actual Dinamarca. Hacia el año 600, los anglos y los sajones
controlaban la mayor parte de la actual Inglaterra. Hacia el 800, tan
sólo las actuales provincias de Gales, Escocia y el oeste de Cornwall
permanecían en manos de los celtas. |
| Los
nuevos habitantes fueron llamados anglosajones (palabra que proviene
de la fusión de dos pueblos: los anglos y los sajones). Los anglos
dieron su nombre a la nueva cultura (Inglaterra viene de "tierra
de los anglos"), y la lengua germánica que trajeron consigo
reemplazó al idioma celta nativo y al latín importado con la
conquista romana. A pesar de posteriores invasiones, y de incluso una
conquista militar en fechas más tardías, la parte este y sur de la
mayor isla británica se ha llamado desde entonces Inglaterra (y su
pueblo e idioma "inglés"). |
| En
el 865, se rompió la relativa paz inglesa con una nueva invasión.
Vikingos daneses que habían estado haciendo incursiones en Francia y
Alemania formaron un gran ejército y dirigieron su atención hacia
Inglaterra. En un plazo de diez años, la mayoría de los reinos
anglosajones cayeron o se rindieron. Sólo los sajones del oeste
(actualmente Wessex) resistieron al mando de Alfredo, único rey inglés
que sería llamado "el Grande". |
Durante
casi 200 años, Inglaterra quedó dividida entre los vikingos, los
sajones
occidentales y un puñado de reinos ingleses. La mitad vikinga
fue llamada Danelaw (que significa "bajo la ley danesa").
Los vikingos recaudaban un elevado impuesto, conocido como el Danegeld
("el oro de los daneses"), a cambio de la paz. Se
convirtieron al cristianismo y fueron asentándose gradualmente. Con
el tiempo los ingleses se volvieron contra los daneses y, en el 954,
fue asesinado el último rey vikingo de York. Por primera vez,
Inglaterra se unió bajo un rey inglés de Wessex. |
| En
el año 1066, el Witan ("consejero del rey") ofreció la
corona a Harold, hijo del conde de Wessex. Había otros dos
pretendientes al trono: Harald Hardrada (que significa "el duro
gobernante"), rey de Noruega, y el duque Guillermo de Normandía.
El noruego desembarcó primero, cerca de York, pero Harold lo venció
en la batalla de Stamford Bridge. Rápidamente y tras su victoria,
Harold forzó la marcha de su ejército en dirección sur para
encontrarse con Guillermo en Hastings. La batalla osciló a favor de
uno y otro bando durante todo el día hasta que, al atardecer, una
flecha hirió de muerte a Harold en los ojos. Durante los dos años
que siguieron, Guillermo, llamado "el Conquistador",
consolidó la conquista de Inglaterra. |
En
sus inicios, la guerra se caracterizó por una serie de inesperadas
victorias de los ingleses, normalmente debidas a la pericia de los
arqueros que, con sus armas de largo alcance, barrían las hordas de
vistosas armaduras de la caballería francesa. Sin embargo, los
ingleses no consiguieron alcanzar una victoria definitiva y los
franceses lograron rehacerse. Inspirados por Juana de Arco, una joven
campesina que decía actuar bajo mandato divino, los franceses
contraatacaron triunfando con la toma de Burdeos en 1453. La única
posesión que les quedó a los ingleses en el continente fue la de Calais (aunque no por mucho tiempo). |
| Durante
el resto de la Edad Media, los sucesores de Guillermo se agotaron a sí
mismos y al propio país con una serie de enfrentamientos y guerras
encaminadas a expandir o defender sus posesiones en Francia: la Guerra
de los Cien Años entre Inglaterra y Francia constituyó un conflicto
interminable que se extendió desde 1337 hasta 1453. La aspiración de
un rey inglés al trono de Francia, debido a enlaces matrimoniales,
fue el detonante del conflicto. Otras causas de esta guerra fueron la
lucha por el control del lucrativo mercado de la lana y, entre otros
antecedentes, el apoyo francés a la independencia de Escocia. |
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