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El origen de esta fecha es algo controvertido.
La
versión más escuchada dice que:
A comienzos del siglo XX, muchas mujeres se incorporaron al trabajo en las fábricas en unas condiciones muy duras: jornadas laborales
muy largas, de doce y más horas, recibiendo salarios inferiores a los de los hombres.
A medida que las mujeres se iban incorporando al mundo laboral, se hacía más evidente que aquella situación no era justa, y poco a poco empezaron a organizarse.
Una de las protestas, reivindicando mejores condiciones laborales, fue la que protagonizaron las trabajadoras de la fábrica textil
Cotton de Nueva York, en Estados Unidos.
Era el
8 de marzo de 1908 y las trabajadoras se encerraron en el interior para pedir que se les
redujera su jornada laboral a 10 horas.
Los propietarios de la fábrica decidieron incendiar el edificio para hacerlas salir de allí, pero el resultado fue de 129
trabajadoras muertas.
El color lila con que se identifica este día es porque dicho
tono era el tejido que estaban a hacer las obreras el día que murieron.
Una segunda versión dice:
Que la anterior está
basada en hechos erróneos, xa que nunca existió
tal incendio y
que el motivo de que se le
achacara al mismo puede
deberse a que los historiadores conservadores
norteamericanos y europeos quisieron
ocultar el origen
comunista de esta celebración. La
decisión de convertir esta celebración en
una festividad internacional corrió a
cargo de Clara Zetkin (1857-1933), líder del movimiento
alemán de mujeres socialistas. Pero la
propuesta presentada no era del
todo original. Tenía unos
antecedentes en los que inspirarse, el
Women's Day que las socialistas estadounidenses llevaban
celebrando desde 1908, con la finalidad de reivindicar
el derecho al
voto para las mujeres.
Estos son los hechos puntuales, que nos sirven de referencia concreta para conmemorar este día, pero
el
8 de marzo
es mucho más que la celebración de unos hechos
concretos. En este día, dedicamos una jornada de reflexión sobre
el largo camino que las mujeres tuvieron que recorrer para ver reconocidos sus derechos.
Sólo tenemos que fijarnos que
entre el año
1908, en que sucedieron los hechos de la fábrica
Cotton en Nueva York, y 1975,
cuando Naciones Unidas declara el 8 de marzo "Día Internacional de la Mujer", pasaron
casi
70
años.

El día de la mujer trabajadora es de una conmemoración, y no de celebración, porque recuerda unos hechos muy desgraciados, como para festejarlos.
Pero esto dio pie,
a las mujeres,
a
tomar iniciativas
para ser tratadas con el
respeto que se merecen todos los seres
humanos.
Para saber más sobre la historia:
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