"Jesús quédate aquí"
Comprender la Biblia mediante
la lectio divinaEn el número 50 de LOGOS página 9 (1991) se publicaba un artículo de Anna María Canopi, abadesa de la abadía "Mater Ecclesiaee", publicado en la revista "Via,Veritá e Vita" nº 131 de febrero de 1991 que decía:
Leer, conocer, estudiar las Escrituras no significa aun "comprenderlas". Uno de los modos que la Iglesia ha cultivado desde siempre para comprender las Escrituras es la lectio divina que viene a ser un encuentro cara a cara o mejor corazón a corazón con Dios, más que un método de lectura, es una conversión interior.
Llamados a conocer el Amor, amando:
Hay un antiguo refrán que dice: "dime con quien andas y te diré quién eres". Este es un hecho que comprobamos a diario. Nuestro conocimiento de Dios no sucede de modo diferente. Dios nos invita a tratarlo con frecuencia y a escucharlo. Comunica de hecho con nosotros mediante la Palabra: Palabra escrita, Palabra encarnada. Nos da el Espíritu de sabiduría, de inteligencia. Es precisamente el don del Espíritu Santo, el que nos hace capaces de trascender el nivel de conocimiento puramente intelectual y sensorial para captar con los sentidos espirituales la Realidad divina. A nosotros nos toca la decisión de escuchar al Espíritu; de frecuentar asiduamente la escuela de la Sabiduría.
La lectio divina, lectura meditada, orada, saboreada, de la Sagrada Escritura, es substancialmente un encuentro de amor. Si falta esta actitud fundamental, el secreto de la página sagrada permanece sellado.
El encuentro personal exige la escucha amorosa y la entrega y acogida total a Aquel que habla. Por este motivo hay personas que aunque hayan leído y estudiado las Escritura, aun no se encuentran con Dios ni hacen la experiencia de su amor que salva.
No siempre se trata de resistencia o rechazo orgulloso; pueden ser varias las causas que hacen difícil para algunos la penetración profunda de las divinas Escrituras; es cierto, de ordinario, que son más idóneos para conocer los secretos del Reino de los cielos aquellos que no presumen de su capacidad.
No obstante el estudio y la exégesis del texto sagrado son útiles y necesarios porque es preciso tener en cuenta todo el contexto cultural del cual la Palabra se ha tenido que revestir para transmitir el mensaje divino a los hombres, pero son preliminares para la lectio; la ayudan ofreciéndole las claves justas de interpretación de la Escritura. Se podría decir que el estudio de la Biblia es sólo el momento en que la esposa - el alma, la Iglesia - se preparan para las bodas con el Verbo. La lectio divina es la unión nupcial.