De un manuscrito medieval. Salzburgo // Enviado por: D. Manuel Salcidos González, párroco de la Inmaculada // Vigo - ESPAÑA
   


UN SACERDOTE

Año sacerdotal: Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote
19-06-2009 al 11-06-2010

Un sacerdote debe ser a la vez muy grande y muy pequeño.
De espíritu noble, y a la vez sencillo como el labriego.
Héroe que ha triunfado de sí mismo, y hombre que luchó contra Dios.

Fuente inagotable de santidad y pecador a quien Dios perdonó.
Señor de sus propios deseos, y servidor de los más débiles.
Alguien que jamás se doblegó frente a poderosos,
sólo se inclina ante los humildes.

Dócil discípulo de su Maestro, y caudillo de valerosos combatientes.
Pordiosero de manos suplicantes,
y mensajero que distribuye el oro a manos llenas.

Animoso soldado en la batalla, y mano tierna para el enfermo.
Anciano por la prudencia que pone en sus consejos,
y niño que confía en los demás.

Hecho para la alegría, y curtido por el sufrimiento.
Ajeno a toda envidia, transparente en sus pensamientos,
sincero en la palabra, amigo de la paz.
Enemigo de la pereza, seguro de sí mismo.