Lanciano, Italia

Hace 700 años, otro padre ponía en duda que la eucaristía pudiese ser el cuerpo y la sangre de Cristo. En definitiva, todo lo que él veía era un pedazo de pan y una copa con vino sobre el altar. Sucedió entonces lo mismo que en Bolsena, en el instante en que se pronunciaban las palabras de Jesús:

“Tomad y comed todos, este es Mi cuerpo… Tomad y bebed todos, esta es Mi sangre…”
La hostia consagrada se transformó en carne y sangre delante de todos.

La sangre después de 700 años está coagulada, y permanece fresca como recién extraída. Esto ha sido comprobado por la ciencia. Por las pruebas científicas (Fotómetro CromoScan), el perfil de las fracciones de suero tiene un comportamiento normal y semejante al del suero de sangre fresca.

Desde 1574, se han realizado varios estudios científicos. En 1971 y en 1981, científicos de renombre internacional dirigieron investigaciones sobre el milagro de Lanciano. Como resultado se llegó a la conclusión de que:

Se trata de carne y sangre humana.

La carne es tejido muscular del ventrículo izquierdo de un corazón humano.

La carne es completamente de “corazón” en su estructura esencial.

La carne y la sangre son del tipo AB (el mismo encontrado en el Sudário de Turín).

El hecho de la sangre continuar fresca es un fenómeno extraordinário.


 
 
 
Enviado por: Jaime Barrecheguren