Comentario moral a Job

San Gregorio Magno Papa II

Gregorio desarrolla también este tema en el Comentario moral a Job. Siguiendo la tradición patrística, examina el texto sacro en las tres dimensiones de su sentido: la dimensión literal, la dimensión alegórica y la moral, que son dimensiones del único sentido de la Sagrada Escritura. Sin embargo Gregorio atribuye una clara preponderancia al sentido moral. En esta perspectiva propone su pensamiento a través de algunos binomios significativos --saber-hacer, hablar-vivir, conocer-actuar- en los que evoca los dos aspectos de la vida humana que deberían ser complementarios, pero que con frecuencia acaban por ser antitéticos. "El ideal moral --comenta-- consiste siempre en llevar a cabo una armoniosa integración entre palabra y acción, pensamiento y compromiso, oración y dedicación a los deberes del propio estado: éste es el camino para realizar la síntesis gracias a la cual lo divino desciende en el hombre y el hombre se eleva hasta la identificación con Dios". El gran Papa traza así para el auténtico creyente un proyecto de vida completo; por esto el Comentario moral a Job constituirá en el curso de la Edad Media una especie de Summa de la moral cristiana.

Son de notable relevancia y belleza también sus Homilías sobre los Evangelios. La primera de ellas la pronunció en la basílica de San Pedro durante el tiempo de Adviento del año 590, por lo tanto, pocos meces después de su elección al pontificado; la última fue pronunciada en la basílica de San Lorenzo el segundo domingo después de Pentecostés del año 593. El Papa predicaba al pueblo en las iglesias donde se celebraban la "estaciones" --especiales ceremonias de oración en los tiempos fuertes del año litúrgico-- o las fiestas de los mártires titulares. El principio inspirador que une las diversas intervenciones se sintetiza en la palabra "praedicator": no sólo el ministro de Dios, sino también todo cristiano tiene la tarea de hacerse "predicador" de cuanto ha experimentado en su interior, a ejemplo de Cristo que se hizo hombre para llevar a todos el anuncio de la salvación. El horizonte de este compromiso es el escatológico: la esperanza del cumplimiento en Cristo de todas las cosas es un pensamiento constante del gran pontífice y acaba por convertirse en motivo inspirador de todo su pensamiento y actividad. De aquí brotan sus incesantes llamamientos a la vigilancia y al empeño en las buenas obras.


 
 
 
Audiencia del Miércoles 04-06-2008: ZENIT.org