"Jesús quédate aquí"
Diplomatura Teología. I.C.R.S. San Agustín
   


Jesús hombre como nosotros

Los evangelios ofrecen noticias suficientes sobre el ambiente familiar y social en que creció. Se conoce su lugar de origen, su madre y al que todos tenían por su padre y también se conocen algunos de sus parientes. Como cualquiera de nosotros se desarrolló física, intelectual y religiosamente. Su vida en Nazaret, discurrió del todo semejante a sus contemporáneos, por eso ni su propia familia al principio entendía su misión y por lo mismo hizo tan pocos milagros, aparte de querer despeñarle.

a) aspecto físico.- Poco se sabe de su aspecto físico, que sin embargo debía de ser atractivo, a razón de las multitudes que le seguían, tenía una gran resistencia a la fatiga y al sufrimiento (la pasión) y por otra parte conoce el cansancio, el hambre, la sed y aprecia la amistad.

b) carácter.- De las págs. evangélicas se desprende la figura de un hombre resuelto, dotado de extraordinaria claridad en la elección de la finalidad de su vida y de gran firmeza y voluntad para perseguirla, esta claridad de reconocer su vocación está presente desde la adolescencia "Jesús perdido y hallado en el templo".

c) cualidades morales.- El conjunto de su vida se caracteriza por su lealtad, fidelidad y coherencia. Al final muere por haber dicho la verdad en el momento culminante del juicio en presencia de Caifás. Valor escogiendo la humillación, no cediendo ante la animadversión de los judíos y la reiterada y hostil falsificación de sus palabras y sus gestos y sus capciosas preguntas. Los evangelios presentan a Jesús como un hombre sensible, experto en humanidad, dotado de rica emotividad.

d) actitud humana.- Sus actitudes y sus enseñanzas muestran hasta la evidencia su atención a todos, especialmente a los pobres y a los pecadores. Es también un profundo conocedor del ser humano. Es muy sensible ante la belleza de la creación y un gran observador de la naturaleza. e) emotividad.- Las referencias evangélicas son muy numerosas, piénsese en su apasionado modo de sentir, en sus vibrantes reacciones de enojo, a su celo ardiente por "las cosas de su Padre". En Jesús "... asistimos a un verdadero y auténtico movimiento de pasiones". Lo mismo puede repetirse sobre la lamentación de Jesús por Jerusalén, por la compasión ante las multitudes hambrientas o ante el llanto de María y de los judíos por la muerte de Lázaro. Es asimismo muy elocuente su intervención de celo al ver el templo transformado "en cueva de ladrones".

f) obediencia al Padre.- Jesús hace suya la voluntad del Padre con una profunda participación personal. Ante la muerte sufre un abatimiento mortal pero también es dócil a la voluntad del Padre, que debe cumplir y asi espera ser liberado de ella, se abandona entonces completamente en manos del Padre con ilimitada confianza.