Jesús hombre de su tiempo

Jesús, un judío.- Jesús es judío de raza y de cultura. Su familia era fiel al culto del templo de Jerusalén y a la ley (circuncisión, presentación en el templo, peregrinación anual a la ciudad santa) Su lengua materna es el arameo, pero debía de conocer el hebreo en el que estaban redactadas las Escrituras, también debió participar fielmente en la oración judía cotidiana.

Jesús y los esenios.- Los textos del Qumrán permiten además entrever una cierta afinidad entre la mentalidad de los esenios y la de Jesús.

Coinciden en:
la espera del reino de Dios
la adopción de la espiritualidad de los ´anawin
la enseñanza (propuesta por el evangelio de Juan) de la lucha entre la luz y las tinieblas
Se distinguen en:
el reino de Dios por él anunciado está abierto a todos, y no sólo al círculo de los iniciados
el amor que predica se dirige a amigos y enemigos
Jesús relativiza la importancia de la ley, mientras que los esenios subrayan su rigor.

Jesús y los fariseos.- El N.T. informa ampliamente de los choques de Jesús con ellos. Jesús les critica que no hacen lo que enseñan y que la observancia de la ley con ser buena, debe ceder el paso al amor del prójimo.

Jesús y los saduceos.- Los saduceos constituían la aristocracia sacerdotal y eran sus sostenedores; como tales, eran miembros del sanedrín, depositario del poder político. El choque de Jesús con ellos fue menos frecuente y directo que con los fariseos, pero no por eso menos radical; terminó en la condena a muerte de cruz. El mensaje de Jesús era religioso, pero constituía claramente una amenaza para el poder político de la secta saducea, que era preponderante.

Jesús es también un hombre de su tiempo y de su ambiente por el conocimiento de las Escrituras que demuestra poseer. Muchas veces se remite a la enseñanza de los antiguos, a la que hace referencia con fórmulas como "está escrito" y "se ha dicho". El conocimiento que de ellas tenía parece nacer de una larga meditación personal; si sus referencias a las Escrituras son menos frecuentes que las de los rabinos, en cambio consigue siempre captar el sentido profundo de los textos.

La referencia más frecuente es al decálogo, a los salmos y a Isaías. Con frecuencia recuerda, y a veces perfecciona, la ley mosaica en sus oraciones se inspira en los salmos sobre todo expresa el sentido de su misión y el misterio de su personalidad a la luz del plan salvífico trazado por las Escrituras. Jesús explica la Escritura como nadie; las multitudes se quedan asombradas por la elevación y la autoridad de su enseñanza.


 
 
 
Diplomatura Teología. I.C.R.S. San Agustín