"Jesús quédate aquí"
DESAFÍO SOCIAL
El estudio advierte entre sus conclusiones que la muestra escogida podría representar a un grupo que cuenta con más recursos para contrarrestar las consecuencias negativas de este conflicto. Por ello, agrega, éste podría mostrar efectos aún más negativos en los sectores socioeconómicamente menos favorecidos.Eduardo Barros agrega que las consecuencias adversas de este problema podrían llegar a afectar no sólo a las personas sino también a las empresas, por el ausentismo laboral femenino, y a la larga, a la sociedad en su conjunto:
"Las mujeres que viven esta situación pueden llegar a desarrollar dolencias más serias en el largo plazo", advierte. Y agrega que estos resultados invitan a favorecer las condiciones para que las mujeres puedan compatibilizar estos roles, sobre todo en el ámbito de la flexibilidad de los horarios.
El estudio mostró que las mujeres que tienen un mayor nivel de conflicto trabajo-familia presentan conductas menos saludables que el resto de las participantes de la encuesta.
Por ejemplo, tienden a alimentarse peor (consumen más comida rápida); tienen una percepción negativa sobre su peso (se sienten con sobrepeso), y toman más café en el trabajo. Además, fuman más y realizan menos actividades recreativas; perciben que duermen menos y con un sueño menos reparador.
EL 77,7% de las mujeres que participaron en el estudio cuenta al menos con educación universitaria completa. El 28%, con estudios de posgrado. "La percepción de este conflicto se expresa en sentir que se tiene poco tiempo para la familia y en que, aun cuando se está en casa, se sigue pensando en el trabajo".