"Jesús quédate aquí"
http//ciencia.nasa.gov
   


Balas de plasma provocan las auroras boreales

Investigadores han descubierto qué es lo que provoca las brillantes erupciones de auroras boreales:
balas de plasma gigantescas que son lanzadas hacia la Tierra por explosiones que ocurren a
un tercio de distancia en el camino hacia la Luna.

Esa es la conclusión a la que arribaron los investigadores estudiando datos de las cinco naves espaciales THEMIS, de la NASA. Las gigantescas balas, dicen, son lanzadas por explosiones que ocurren a un tercio de distancia en el camino hacia la Luna y cuando chocan con la Tierra... Los impactos provocan coloridos brotes de auroras boreales llamados "subtormentas".

"Hemos descubierto qué es lo que hace bailar a las auroras boreales", declara el físico de la UCLA Vassilis Angelopoulos, investigador principal de la misión THEMIS. Los descubrimientos aparecen en Internet en la edición del 24 de julio de Science Express y se publicarán el 14 de agosto en la revista Science.

La flota THEMIS fue lanzada en febrero de 2007 para desentrañar los misterios de las subtormentas, las cuales durante mucho tiempo han dejado perplejos a los observadores con sus imprevisibles erupciones de luz y color. Las naves espaciales no sólo observarían las subtormentas desde lejos; de hecho estarían sumergidas en la tempestad usando sensores ubicados a bordo para medir partículas y campos. Los científicos de la misión tenían la esperanza de que esta aproximación in situ pudiera permitirles saber qué es lo que causó las subtormentas —y estaban en lo cierto.

El descubrimiento llegó en lo que comenzó como un día tranquilo: 26 de febrero de 2008. Los cielos del ártico estaban oscuros y el campo magnético de la Tierra estaba en calma. Muy por encima del planeta, los cinco satélites THEMIS justo se habían ubicado en línea, en medio de la cola magnética de la Tierra —una cola de magnetismo de un millón de kilometros de largo jalada hacia el espacio por la acción del viento solar.

Entonces es cuando la explosión ocurrió. Un poco más allá de mitad de camino de la línea de THEMIS, surgieron campos magnéticos que "liberaron cerca de 1015 julios de energía", dice Angelopoulos. "A modo de comparación, eso es más o menos la energía de un terremoto de magnitud 5".

Si bien las explosiones ocurrieron dentro del campo magnético de la Tierra, fue de hecho una liberación de energía del Sol. Cuando el viento solar estira el campo magnético de la Tierra, éste almacena energía allí, de manera similar a la forma en que la energía se almacena en una banda elástica cuando se la estira entre los dedos pulgar e índice. Doble su dedo índice y... ¡crack!, la banda elástica se contrae rápidamente pegando contra el dedo pulgar. Algo similar ocurrió dentro de la cola magnética el 26 de febrero de 2008. Campos magnéticos estirados en exceso se contrajeron rápidamente, produciendo de este modo una poderosa explosión. Este proceso se denomina "reconexión magnética" y se piensa que es común en campos magnéticos estelares y planetarios.

El estallido lanzó dos "balas de plasma" (gigantescas nubes de protones y electrones), una hacia la Tierra y otra en dirección contraria. La nube dirigida hacia la Tierra se estrelló contra el planeta, desatando vívidas auroras que fueron observadas por aproximadamente 20 estaciones terrestres de THEMIS en Canadá y en Alaska. La nube que se dirigió en la dirección opuesta fue disparada inofensivamente en el espacio y, según lo que saben los investigadores, es posible que aún esté avanzando.