LOS
REMOS DE LA FE
Para fiarse de Dios y saber que DIOS, siempre cumple
lo que promete.
LOS
REMOS DE LA ESPERANZA
Para no desesperar cuando, aparentemente, las cosas
no vayan bien. Dios es el eterno amigo invisible.
LOS
REMOS DE LA FORTALEZA
Para no desaparecer ni huir hacia delante, en las situaciones
adversas. Para hacer frente a las pruebas.
LOS
REMOS DE LA ORACIÓN
Para no perder el rumbo. Para no quedarnos vacíos
por el camino y llenarnos de la fuerza que viene de
lo alto.
LOS
REMOS DE LA SENCILLEZ
Para ser felices con lo que somos y tenemos y no permanecer
en un estado de ansiedad por lo que nunca alcanzaremos.
LOS
REMOS DE LA DISPONIBILIDAD
Para ponernos en camino y salir al paso de quien necesite
nuestra ayuda o consejo.
LOS
REMOS DE LA SOLIDARIDAD
Para acompañar al que sufre y animar a quien
está caído. Para alumbrar al que vive
inmerso en la oscuridad.
LOS
REMOS DE LA VALENTÍA
Para seguir hasta el final en lo que nos hemos propuesto
y hacer frente a quien intenta confundirnos.
LOS
REMOS DE LA ALEGRÍA
Para irradiar en el entorno donde estamos buenas dosis
de humor y sonreír aunque, por dentro, estemos
llorando.
LOS
REMOS DE LA AMISTAD
Para abrir el corazón a terceras personas. Para
no cerrarnos a nosotros mismos y hacer partícipes
a los demás de todo lo nuestro.